En un mundo donde no podemos dejar de alimentarnos ni escapar a los efectos del cambio climático, surge: la dieta climatariana, también conocida como dieta planetaria. Este enfoque alimenticio propone que, aunque no podamos detener el cambio climático de inmediato, sí podemos contribuir a minimizar nuestra huella ambiental.
La base de esta dieta estipula consumir alimentos frescos, de temporada y de calidad, reduciendo así la huella de carbono asociada al transporte y otros procesos industriales. Más allá de ser un simple plan para mantener el peso, el objetivo de esta dieta es contribuir a la lucha contra el cambio climático desde el plato.
Bajo este aspecto, según estimaciones, la producción de alimentos es responsable de entre el 20 y el 30% de las emisiones globales de carbono, ya que se sabe que los productos de origen animal generan el 57% de estas emisiones, mientras que los vegetales solo alcanzan el 29%.
Hay que combatir el desperdicio de alimentos desde casa
Los defensores de esta dieta argumentan que no es necesario sacrificar el placer de comer para ser sostenible. Otro aspecto muy importante de esta dieta es la lucha contra el desperdicio alimentario. Se estima que, en 2019, más de 930 millones de toneladas de alimentos terminaron en la basura, con los hogares como responsables del 61 % de esta cifra.
Este desperdicio no solo genera un impacto económico, sino que también contribuye entre un 8 % y 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, según el Food Waste Index Report 2021. Para reducir este impacto, hay que planificar mejor las compras, aprovechar las sobras para crear nuevos platos y evitar tirar alimentos que aún pueden consumirse.
Además, el compostaje se presenta como una solución práctica para devolver nutrientes al suelo y reducir las emisiones de metano que producen los residuos orgánicos en los vertederos (los árboles líquidos serían una solución sostenible). Esto hace que se beneficien, nuestros bolsillos y nuestra creatividad culinaria, al inventar formas nuevas y deliciosas de aprovechar cada ingrediente.
Una parte clave de esta dieta es el papel de los alimentos locales y de temporada
Optar por productos locales y de temporada es otra piedra angular de la dieta climatariana. Los alimentos de temporada suelen ser más frescos, económicos y sostenibles, ya que no requieren transporte a largas distancias ni métodos de cultivo intensivos como los invernaderos calentados.
Al evitar alimentos transportados por vía aérea, son solo el 0.16 %del transporte global de alimentos, pero generan más del 50% de las emisiones en comparación al marítimo, puede ser un gran cambio. Además, priorizar productos locales fomenta la economía de la región y reduce la dependencia de cadenas de suministro internacionales.
Un gran consejo para este tipo de alimentación es que, si puedes cultivar tus propios alimentos, sería ideal. Plantar hierbas, frutas o vegetales en casa no solo es una actividad gratificante, sino que también reduce la necesidad de comprar productos transportados desde lejos.
Una parte clave de este cambio: reinventar nuestras elecciones alimenticias
Al realizar este cambio de hábitos, esto te invita a evitar productos procesados y empaquetados, esto se debe a que su fabricación consume recursos innecesarios y genera emisiones adicionales. En su lugar, se propone consumir alimentos en su estado natural, lo que contribuye a reducir la huella ambiental.
De igual manera, al mejorar la calidad de la dieta, se logra moderar el consumo de alcohol y esto marca la diferencia. En ese sentido, es grato optar por opciones locales (también importa tener en cuenta a los vegetarianos) y evitar bebidas en envases desechables, estos son pequeños cambios que pueden tener impacto a largo plazo.
En última instancia, ser climatariano no se trata de seguir reglas estrictas, sino de adoptar una mentalidad más consciente sobre cómo nuestras elecciones alimenticias afectan al medio ambiente. Al reducir el consumo de carne, evitar el desperdicio de alimentos y priorizar productos locales, podemos contribuir a la salud del planeta.
