México firmó una noche de ensueño en Valparaíso pese a que enfrente estaba Chile, el anfitrión del torneo, con su gente y su clima a favor, pero nada de eso detuvo al Tri. Con goles de Tahiel Jiménez, Íker Fimbres y un doblete de Hugo Camberos, la selección mexicana Sub-20 ganó 4-1, mostró carácter y selló su boleto a los cuartos de final del Mundial.
Un inicio tenso y un gol que cambió todo
Los primeros minutos fueron de estudio, de roce y de mucho nervio, pero ambos equipos se midieron con respecto, intercambiaron faltas y apenas si hubo llegadas claras. Sin embargo, Chile trató de tomar la iniciativa, pero México se mantuvo ordenado, paciente, esperando el momento justo para golpear.
Ese momento llegó al minuto 25 del primer tiempo, cuando Alexéi Domínguez levantó la cabeza en el mediocampo y mandó un pase largo, milimétrico, que luego Gilberto Mora, que tenía la oportunidad de poder ser el máximo goleador juvenil, de México, bajó con categoría y Tahiel «Lorito» Jiménez apareció para definir de zurdo, cruzado, al poste.
Cabe mencionar que el árbitro João Pinheiro revisó un par de jugadas con el VAR por posibles penales, pero ninguna prosperó, pero los dirigidos por Arce se fueron al descanso con la ventaja y la confianza de tener el control. En cambio, Chile parecía perdido, sin ideas y con su gente impaciente, por el desempeño del equipo.
El dominio de México se volvió una avalancha
Pese a que la segunda mitad arrancó con Chile buscando el empate, México se mantuvo encendido y, tras unos minutos, comenzó a mover la pelota con mayor naturalidad, a tocar y a encontrar espacios porque el local debía salir a buscar el empate en el marcador.
Hasta que la paciencia dio sus frutos porque, al minuto 67, Íker Fimbres decidió probar suerte desde media distancia; con su disparo, potente y preciso, entró pegado al poste: 2-0 y un baño de realidad para el local. Sin embargo, Arce movió el banquillo y los cambios respondieron.
A los 80 minutos el entrenador Arce hizo cambios, así el recién ingresado, Hugo Camberos, aprovechó un rebote en el área para empujar el balón y poner el tercero. México jugaba con soltura, con una confianza que se notaba en cada pase, como si faltara algo, Amaury Morales se inventó una jugada por izquierda y sirvió una diagonal para que Camberos repitiera la dosis. 4-0 y fiesta total en la banca tricolor, pero Chile no podía creerlo.
Un cierre en el torneo con sabor a revancha
El equipo mexicano se estaba divirtiendo en el campo, pero tras la derrota, el anfitrión encontró su único consuelo en el tramo final. Juan Rossel, de los pocos que nunca bajó los brazos, aprovechó un balón suelto en el área y descontó con un derechazo cruzado.
Fue el 4-1 definitivo, un gol que apenas maquilló el resultado, pero no la diferencia entre ambos equipos, siendo que, en cambio, México cerró el partido con madurez, proyectando en el partido que se viene. Tocó, controló, bajó las revoluciones cuando hizo falta y evitó cualquier intento de reacción.
Una vez pitado el final, el grupo se abrazó al final como si supiera que lo que viene será aún más grande. De todas formas, ahora el Tri espera rival: saldrá del cruce entre Argentina y Nigeria. Pero más allá del próximo paso, lo cierto es que este equipo juvenil ya demostró que tiene talento, coraje y hambre de gloria. El Mundial Sub-20 tiene nuevo candidato, porque quedó claro que el Tri de los jóvenes y la promesa Gilberto Mora podrían irse a Europa; no vino a participar, vino a competir en serio.
