En un acontecimiento sin precedentes, que posiciona la relación entre la gestión del clima y la productividad de las cosechas en el lugar de los hechos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA), bajo la dirección de Lee Zeldin, ha comenzado a eliminar las regulaciones de los sistemas de Fluido de Escape Diésel (DEF). A esta decisión han respondido, según el gobierno, los agricultores estadounidenses en relación a su propia importancia para el sector: pues los mismos sufren fallos de manera cíclica en los sistemas de postratamiento de emisiones y la maquinaria pesada se convierte en un ancla en los momentos en que las cosechas son más críticas.
El final de la «reducción de potencia»: Soberanía sobre el tractor
El núcleo de la insatisfacción en el cinturón agrícola nacional ha sido desde hace muchos años la tecnología DEF. Cuando los sensores de emisión del tractor creen haber detectado un fallo en el sistema, la computadora del propio tractor reduce drásticamente la potencia del tractor: esto se conoce como «deratement», que coloca al tractor y a todo su equipo virtualmente fuera de servicio hasta que un técnico oficial lo repara.
Para Lee Zeldin, esta política no solo es una cuestión de eficiencia, también es una cuestión de respeto al agricultor. La agencia ambiental ha anunciado que próximamente presentará una propuesta para terminar de forma permanente con todas las reducciones de potencia forzadas como parte de una nueva reglamentación sobre óxidos de nitrógeno (NOx). Esta acción asegura que un fallo electrónico menor no detenga la producción de alimentos, blindando la soberanía alimentaria de la nación frente a lo que se considera una burocracia ambiental «defectuosa» que ignoraba las realidades del trabajo de campo.
El restablecimiento del «derecho a reparar» y la disponibilidad de datos técnicos
Una de las bases sobre las que se sostiene esta nueva etapa de la EPA es la reintroducción del «derecho a reparar». Históricamente, los sistemas de emisiones estaban a resguardo de un protocolo software que prohibía a agricultores o mecánicos independientes llevar a cabo arreglos elementales. La nueva normativa de la agencia ambiental ordena a los fabricantes la entrega de los datos técnicos necesarios para que los propietarios puedan reparar su propia máquina sin depender de los concesionarios.
Esto se traduce en millones de dólares en ahorros potenciales para las economías rurales, pues reduce los tiempos de inactividad y los costes de servicio técnico especializado. Al liberar los sistemas de datos de los sistemas DEF, el gobierno federal está fomentando un mercado de las reparaciones más soberano y competitivo. Los agricultores, quienes son constantemente presionados por los costos del insumo y la volatilidad de los precios, ven en la eliminación de sensores y restricciones un recurso clave para mantener sus márgenes de ganancia y su independencia operativa.
Cooperación interagencial: Bajando los costos de producción
La propuesta ambiental de Zeldin no se genera de manera aislada. En una reciente conferencia de prensa celebrada en la sede del Departamento de Agricultura (USDA) por la secretaria Brooke Rollins, se quiso dejar clara cómo la administración Trump tiene una visión más amplia de la cuestión. Bajar los costos de los fertilizantes y potenciar la agricultura estadounidense es el objetivo. La eliminación de estas costosas regulaciones sobre escapes es solo una parte más del puzzle para potenciar la economía rural.
Al quitar carga reguladora a equipos diésel, la Agencia Ambiental favorece el hecho de permitir que las granjas tengan una infraestructura más sencilla y duradera. La visión de la EPA es que la mejora de la calidad del aire no tiene que estar en contradicción con la capacidad que tiene el país para alimentarse a sí mismo. Esta es la propuesta para que cada granja sea un eficiente centro de producción que no esté sometido a las restricciones técnicas.
