El ARS (Servicio de Investigación Agrícola de los Estados Unidos) ha realizado una presentación de un desarrollo nuevo que promete ayudar a mejorar la rentabilidad de la industria del maní, uno de los productos importantes para la economía estadounidense. Utilizando sensores basados en microondas, los investigadores implementaron un método para recoger y medir diferentes atributos de calidad dentro de la propia vaina. Este avance metodológico supone un alivio importante para los agricultores, ahorrando tiempo y dinero.
Prevención de toxinas y optimización del secado mediante un control de humedad en tiempo real
Llevar un control preciso de los niveles de agua en el interior del fruto es el factor clave para la seguridad alimentaria y la viabilidad comercial del maní, porque los granos se deben estabilizar por debajo del 10,49% tras la cosecha. Si el producto se almacena con niveles de agua por encima de este límite, se ve afectado por un riesgo inminente de hongos y de la formación de aflatoxinas, altamente tóxicas, con la consecuente pérdida total del valor de venta y la necesidad de destruir el lote.
Por otro lado, el secado excesivo reduce la calidad del aceite natural del grano y disminuye el peso de las mercancías, lo que repercute directamente en las rentas en el momento de la entrega del producto en los puntos de acopio.
Para optimizar esta delicada fase, los científicos del ARS han adaptado la tecnología de microondas, estructurando un sistema de control de secado en tiempo real que realiza lecturas de manera automática cada doce segundos sobre el maní con cáscara. Esta aplicación no destructiva sustituye las lecturas analógicas de la determinación de niveles de agua que obligaban al personal a extraer muestras cada pocas horas para ser introducidas más tarde junto con un control en las oficinas de calidad.
Validación institucional, precisión comercial y la materialidad ajena que se requiere
La tecnología es algo más que una mera prueba de laboratorio, se trata de un producto comercializado e implantado por las empresas del sector. El sistema opera a una frecuencia específica de 5,8 GHz en microondas y ha quedado demostrado a través de numerosas pruebas de campo que la fiabilidad es alta, ya que el margen de error es inferior al 0,5% en comparación con el horno de secado convencional.
Esta fiabilidad técnica fue motivo suficiente para que el Servicio de Marketing Agrícola del Departamento de Agricultura aprobara en el mes de octubre pasado el uso de ese aparato en muestras limpias.
La proyección de la investigación científica actual, por tanto, deberá abrirse hacia la validación de nuevos datos científicos que permitirán obtener la autorización de uso para muestras complejas que tengan como componente material ajeno a la especie. Ejemplo de tales muestras son los restos que proceden de la tierra y las piedras o incluso ramas. De conseguirse esta aprobación definitiva, los centros de acopio de productos agrícolas podrán chequear los camiones de carga tal y como llegan de las parcelas, acelerando todavía más la recepción.
Disminución de los tiempos de clasificación para los agricultores
Las posibilidades que ofrecen las microondas abarcan una extensión mucho más amplia que el control del agua, ya que incluyen la medición de otros dos parámetros clave para la fijación del precio de compra, que son la densidad y el contenido de pulpa aprovechable.
Un estudio específico ha demostrado que el sensor de múltiples ondas electromagnéticas es capaz de estimar en muy poco tiempo cuánto grano comestible queda dentro de la cáscara, frente a la supervisión realizada con las técnicas clásicas. Este rendimiento multivalente reduce el tiempo que se estima necesario para la clasificación de calidad hasta un 60%, demostrando un gran beneficio para los agricultores.
