Tu ingreso anual podría aumentar hasta unos 20 000 dólares más solo por un cambio en la ley.
Una respuesta a años de reclamos de trabajadores extranjeros que sienten que su esfuerzo no se paga igual que el de sus colegas locales
El Departamento de Trabajo de Estados Unidos ha puesto sobre la mesa una propuesta que promete cambiarlo todo, pero ¿de qué se trata?
El DOL propone reducir la desigualdad económica entre nativos e inmigrantes
Durante mucho tiempo, el mercado laboral en Estados Unidos ha enfrentado una realidad bastante amarga: la desigualdad salarial.
No es raro que constantemente veamos a profesionales altamente capacitados aceptando sueldos que, aunque están dentro de la ley, en realidad, no llegan al nivel de lo que gana un estadounidense en el mismo puesto.
En muchos sectores se ha vuelto normal contratar talento extranjero para ahorrar costos, lo que termina empujando los salarios de todo el mundo hacia abajo.
Esta situación ha creado un entorno en el que tener un título o mucha experiencia no siempre garantiza un pago justo, sin embargo, las cosas podrían mejorar.
Ahora, las autoridades reconocen que los sueldos actuales están en muchos casos desconectados del costo de vida en las grandes ciudades
Hasta este punto, parece una buena noticia. Sin embargo, pocos saben que este beneficio puede tener una consecuencia aún más complicada.
Un «aumentazo» que podría volver más difícil la contratación
La propuesta busca elevar los salarios mínimos requeridos entre un 18% y un 33%. Para un profesional con experiencia media, esto no es poca cosa, pues estamos hablando de recibir esos ansiados 20 000 dólares extra al año.
El plan es obligar a las empresas a pagar sueldos que realmente compitan con el mercado interno, eliminando cualquier ventaja económica de contratar fuera del país solo por ahorrar dinero.
Es una propuesta muy curiosa y motivadora al igual que este incentivo económico. Pero hay un detalle que genera mucha preocupación, pues resulta que este ajuste haría que patrocinar a un empleado extranjero sea mucho más caro que antes.
Existe el riesgo de que, al subir tanto el estándar, los empleadores decidan simplemente dejar de ofrecer patrocinios. Esto podría convertir estas visas en un beneficio exclusivo de las grandes corporaciones tecnológicas, sobre todo ahora que también hay beneficios para estudiar.
Esta medida, publicada por la Office of the Federal Register, está ahora en una fase de consulta pública de 60 días, pero ¿quiénes son exactamente los que verían este dinero extra en sus bolsillos?
Las visas y categorías que recibirían el beneficio
Los grandes beneficiados serían los trabajadores con visas H-1B, H-1B1 (para Chile y Singapur) y E-3 (para Australia).
El aumento también alcanzaría a quienes están tramitando su residencia permanente mediante la Certificación Laboral (PERM). Esto abarca: ingenieros, científicos, analistas y profesionales de la salud que hoy son el motor de muchísimas industrias en el país.
Los cambios se centran especialmente en los niveles salariales I y II, que corresponden a trabajadores con menor o mediana experiencia. En estos niveles es precisamente, donde más se ha evidenciado el desfase con el costo de vida.
De aprobarse la norma, las empresas no tendrán otra opción que ofrecer salarios más competitivos para estos perfiles y la situación al fin podría ser más justa.
Con esta propuesta, el Departamento de Trabajo no solo busca proteger el bolsillo del inmigrante, que ha sufrido una decepción tras otra, sino que también busca evitar que el mercado laboral se vea afectado por prácticas de reducción de costos. El objetivo es garantizar que el talento extranjero sea remunerado en condiciones equivalentes a las de los trabajadores locales.
