Tras darse a conocer la decisión de la Agencia Nacional de Protección Ambiental (EPA) de no avanzar con las metodologías para estimar las emisiones de las explotaciones ganaderas, el Consejo Nacional de Productores de Carne de Cerdo (NPPC) remarcó que la determinación brinda certidumbre acerca de las obligaciones ambientales que podrían afectar al sector.
La EPA da marcha atrás en la regulación de emisiones de las granjas
La cría de animales es reconocida como una de las principales fuentes de contaminación atmosférica. La industria ganadera quedó bajo la lupa por prácticas como la gestión de las heces de los animales, vinculadas a la emisión de gases como el metano y el amoníaco, que agravan el efecto invernadero.
En EE. UU., los organismos reguladores intentaron establecer estándares para el control del fenómeno a través del Estudio Nacional de Monitoreo de Emisiones Atmosféricas, ordenado por la EPA en 2005 para recoger información concreta sobre los gases contaminantes procedentes de las explotaciones ganaderas intensivas, las granjas de ganado y la cría de animales en confinamiento en general.
Sin embargo, el diseño de las políticas y protocolos de control permaneció en suspenso durante los últimos 20 años, lo que alimentó la incertidumbre de los ganaderos, quienes «esperaron todo este tiempo sin saber qué nuevos permisos u obligaciones de información podrían surgir».
En este contexto, la EPA revisó el material recogido entre 2005 y 2007 y determinó que los datos recopilados «son demasiado antiguos y limitados» para sustentar métodos de control sólidos. En consecuencia, las autoridades decidieron no avanzar en la discusión de metodologías para medir y controlar las emisiones.
«Los agricultores vivieron bajo la amenaza de que, en cualquier momento, la EPA promulgara un nuevo marco regulatorio sobre emisiones (…) Con esta medida, impulsó el estado de derecho al resolver las obligaciones obsoletas del Acuerdo de Cumplimiento de la Normativa Atmosférica de 2005», explicó Jeffrey Hall, funcionario de la EPA.
Los argumentos del NPPC para respaldar la medida
Este lunes, la principal organización que representa a los productores de carne de cerdo alzó la voz para remarcar los beneficios de la decisión de la agencia: desde el NPPC celebraron la «victoria regulatoria» por la que abogaron por años. Para Rob Brenneman, presidente de la entidad, el gesto de la EPA brinda garantías de estabilidad a los actores del sector.
Según explica el comunicado difundido por el NPCC, los productores sobrevivieron bajo la presión de tener que afrontar, en cualquier momento, nuevas cargas regulatorias que podrían perjudicar su producción e incluso poner fin a su fuente de ingresos. Además, criticó los esfuerzos por universalizar condiciones de control a una industria marcada por la diversidad.
«Cada granja es diferente y no existe un modelo único que se pueda aplicar a todas (…) Cada una debe ser evaluada según sus propios factores, incluyendo su ubicación, sus prácticas, sus animales y su personal», defendió.
Debate abierto por las consecuencias ambientales
Lejos de pasar desapercibido, el accionar de la EPA podría reavivar la discusión acerca del costo ambiental de la actividad ganadera. En 2024, una coalición encabezada por las organizaciones ambientalistas Waterkeeper Alliance, Sierra Club y EarthJustice presentó comentarios a la agencia a favor de exigir que los productores brinden información clara a la población para estimar el aporte del rubro a las emisiones.
Las agrupaciones sugirieron que las operaciones de alimentación animal deberían adherirse a los principios de la Ley de Planificación de Emergencias y Derecho a la Información de la Comunidad e informar sobre su contaminación. En particular, llamaron la atención sobre la liberación de amoníaco y sulfuro de hidrógeno, sustancias que no solo contaminan el medio ambiente, sino que también tienen efectos directos sobre la salud humana.
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