La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció nuevas desregulaciones como parte del programa «Primero los agricultores». Según David Fotouhi, subdirector del organismo, esta medida pone fin a años de incertidumbre y datos incompletos que ponían en riesgo el suministro de alimentos en el país. Se estima que casi 14 000 granjas de EE. UU. se verán beneficiadas con este cambio legislativo.
Medidas a favor del sector agrícola estadounidense
La administración de Donald Trump considera al sector agrícola como un pilar fundamental para la economía estadounidense, aportando casi US$10,4 mil millones en actividad económica, lo que representa casi el 20 % de la producción total de Estados Unidos. Dada la importancia de este sector, el Gobierno nacional creó el programa «Primero los agricultores», con distintas medidas cuyo objetivo es reforzar la producción local.
Esta agenda comprende desde inversiones millonarias hasta beneficios fiscales y desregulaciones energéticas y ambientales que impulsan la producción agrícola. Según la narrativa del Gobierno federal, esta estrategia apunta a revertir la crisis del sector provocada por las políticas de la administración de Joe Biden, a quien acusan de generar déficit sin precedentes que afecta hasta el día de hoy a agricultores y ganaderos de Estados Unidos.
Como parte de esta iniciativa, la EPA anunció el inicio de un proceso para dejar sin vigencia un acuerdo de 20 años: el Acuerdo de Cumplimiento de la Emisión Atmosférica de 2005. Según explica el subdirector de la agencia, David Fotouhi, esta medida termina con décadas de incertidumbre para miles de granjas estadounidenses. «La oficina de cumplimiento de la EPA trabajará para poner fin a las obligaciones derivadas de dicho acuerdo», agregaron.
Fin del Acuerdo de Cumplimiento de la Emisión Atmosférica de 2005
La agencia confirmó que, a partir del anuncio, no elaborará más estimaciones de emisiones como parte del acuerdo. No obstante, aclaró que esta decisión no modifica la implementación de la Ley de Aire Limpio, por lo que el compromiso para garantizar una buena calidad de aire para los estadounidenses sigue intacto. Lo único que cambiará es que los agricultores ya no tendrán que preocuparse por «la imposición de regulaciones onerosas».
El Acuerdo de Cumplimiento de la Emisión Atmosférica de 2005 contempla una serie de obligaciones para granjas y criaderos vinculadas a las emisiones atmosféricas de las explotaciones ganaderas intensivas, granjas de ganado y aves de corral que crían animales en confinamiento. En ese entonces, los propietarios de granjas tuvieron la oportunidad de firmar un acuerdo voluntario de participación en el Estudio Nacional de Monitoreo de Emisiones Atmosféricas.
Si bien el objetivo de este estudio era desarrollar metodologías para estimar las emisiones contaminantes, muchos de los participantes expresaron su temor porque las agencias puedan utilizar esos resultados para imponer requisitos onerosos y burocracias excesivas que atenten contra su actividad y economía. Desde ese momento hasta ahora, el temor nunca se disipó, por lo que la EPA de Donald Trump decidió tomar acción directa.
Las declaraciones de los participantes
Tras exhaustivas evaluaciones de los datos recopilados entre 2005 y 2007, la agencia concluyó que son «demasiado antiguos y limitados para sustentar métodos fiables». Se trata de información que resulta muy difícil de respaldar y muchas de ellas no representan la realidad actual del sector.
«La buena ciencia requiere buenos datos, y estos datos son demasiado antiguos y limitados para respaldar métodos en los que las granjas puedan confiar», aseveró Abigale Tardif, administradora adjunta interina de la EPA para la Oficina de Aire y Radiación. En esa línea, destacó que la administración de Trump está comprometida con la información pública, precisa y científicamente creíble.
Tras el anuncio oficial, David Fotouhi utilizó su cuenta de X para celebrar esta decisión, a la que considera una muestra de las prioridades del Gobierno. Asimismo, resaltó que esta medida brindaría certeza a casi 14 000 granjas en Estados Unidos, que accederían a una mayor previsibilidad a partir de ahora. «Los datos obsoletos e incompletos no deberían usarse para poner en riesgo el suministro de alimentos de nuestra nación y las economías rurales», sentenció.
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