El Council on Foreign Relations (CFR) reportó la alarmante salida de los inversores del sector de las energías limpias, como consecuencia de la entrada en vigor de la polémica ley One Big Beautiful Bill (OBBBA). Según sus estimaciones, la inversión cayó un 34 %, a raíz de las estrictas regulaciones en la industria.
Alarmante huida de inversores desde el sector de las energías renovables
Tras cumplirse un año de la implementación del paquete de medidas OBBBA, que modificó integralmente la regulación en el ámbito impositivo, empresarial, manufacturero y energético, organizaciones dedicadas al monitoreo estadístico señalaron el declive de las energías limpias.
En la década anterior, la energía solar y eólica cobraron protagonismo en el panorama de negocios estadounidense, presentándose como la gran alternativa para garantizar un futuro libre de contaminación y el acceso a energía de carácter asequible.
Sin embargo, el retorno del presidente Donald Trump a la Casa Blanca y su determinación de impulsar la industria de los combustibles fósiles para reactivar la economía local y asegurar la soberanía energética implicaron la exclusión de las alternativas limpias.
En esta línea, organismos federales como el DOE, el DOI y la EPA trazaron lineamientos para endurecer los requisitos para la materialización de iniciativas ecofriendly, además de ordenar la suspensión de las subvenciones al área.
En este escenario, el retroceso de las tecnologías renovables se volvió inminente. Según el CFR, la inversión en el primer trimestre de 2026 «disminuyó un 34 % en comparación con el mismo período de 2025», además de registrarse la caída del 80 % en los nuevos anuncios de inversión.
El informe destaca la asunción del primer mandatario como un momento bisagra, a partir del cual la cancelación de múltiples proyectos manufactureros fue en aumento, luego de alcanzar «un máximo histórico de US$8 mil millones» entre octubre y diciembre de 2025.
El mayor desplome estuvo en la fabricación de baterías y vehículos eléctricos, donde se registró la mayor parte de las inversiones pospuestas. «Esto provocó una caída inmediata en las ventas y en las previsiones de mercado para los vehículos eléctricos», explicaron.
Pese al duro panorama, el reporte destaca que la inversión continúa siendo «un 200 % superior» a los valores registrados en la etapa previa al liderazgo de Joe Biden, aunque advierte una marcada tendencia a la regresión paulatina.
La relación con la ley OBBBA
El organismo hizo hincapié en la influencia que tuvo la aprobación de la ley OBBBA en la contracción financiera. En concreto, señaló que «eliminó y aceleró la supresión de los incentivos fiscales», perjudicando la competencia con el extranjero y la demanda.
Asimismo, subrayaron que «introdujo nuevas restricciones de abastecimiento», limitando el acceso a suministro proveniente del extranjero. «Estas restricciones perjudican a los fabricantes de energía solar, baterías y vehículos eléctricos, ya que sus cadenas de suministro dependen de componentes procedentes de China», explicaron.
Otro factor mencionado fue «la falta de claridad» respecto a los requisitos del Tesoro para el acceso a créditos fiscales, que limitó el avance de proyectos. Por último, destacó el impacto de los conflictos arancelarios con países como India, Indonesia y Laos, que sofocan a los compradores en territorio estadounidense.
«La combinación de recortes en los créditos fiscales, la incertidumbre en las directrices de la FEOC y las perturbaciones comerciales ha frenado la producción de energía limpia en Estados Unidos», resumieron.
La estrategia de Ford y General Motors para superar la crisis
CFR remarcó el plan de contingencia desplegado por las históricas corporaciones para blindar su apuesta por los vehículos eléctricos en medio de la crisis. Ford y General Motors se enfocaron en la producción de baterías a gran escala para la red eléctrica, buscando abrirse paso en el negocio de los centros de datos.
