El peso mexicano cerró la semana con una caída del 1.97 por ciento, en respuesta al anuncio de nuevos aranceles por parte del gobierno de Donald Trump. La medida, que contempla un impuesto del 25 por ciento a las exportaciones mexicanas a partir del 1 de febrero, generó incertidumbre en los mercados financieros.
Según datos del Banco de México (Banxico), la moneda mexicana finalizó el viernes en 20.68 pesos por dólar, un nivel superior a los 20.28 pesos registrados la semana anterior. Este incremento representa la cotización más alta desde el 27 de enero, lo que evidencia la volatilidad generada por las decisiones del gobierno estadounidense.
En lo que va del año, la divisa mexicana acumula una depreciación del 0.33 por ciento frente al dólar. Además, en comparación con la sesión del jueves, el peso sufrió una pérdida adicional del 1.27 por ciento, reflejando la preocupación de los inversionistas ante posibles repercusiones económicas.
El impacto inmediato del anuncio de aranceles en el peso
Tras el anuncio de la imposición de aranceles del 25 por ciento a productos mexicanos y canadienses, el tipo de cambio alcanzó un máximo de 20.75 pesos por dólar durante la jornada del viernes. En su punto más bajo del día, el peso llegó a cotizarse en 20.46 unidades por dólar, demostrando una alta volatilidad en el mercado cambiario.
La medida también afecta a China, ya que el gobierno estadounidense anunció un arancel del 10 por ciento a sus productos. Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, confirmó la decisión en una conferencia de prensa, subrayando que el objetivo es reducir el déficit comercial de Estados Unidos y fortalecer su economía.
Para tener en cuenta, la reacción de los mercados no se hizo esperar, y los inversionistas ajustaron sus posiciones ante el temor de un posible impacto en el comercio internacional (enterate más sobre los aranceles impuestos por Trump). De igual manera, la incertidumbre económica también influyó en otras divisas emergentes, que experimentaron caídas similares.
Lo que representa Estados Unidos para la economía mexicana
De acuerdo con un reporte de Standard & Poor’s (S&P), el impacto por la caída de las exportaciones se puede combatir de manera parcial por una contracción en las importaciones reales de bienes y servicios, atribuida a la reducción en los gastos de capital dentro del país. La agencia recordó que Estados Unidos representa más del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas, en productos manufacturados.
Además, debido a los efectos adversos en el sector de exportación, en la fabricación, estimó que la tasa media de desempleo aumentará en 2025, ante una menor inversión privada en manufactura. “Se espera que la desaceleración en el crecimiento de las remesas influya negativamente en el consumo privado real en 2025, que ahora estimamos que crecerá menos que nuestra proyección anterior”, subrayó la calificadora.
Desde su perspectiva, México podría responder con aranceles del 10 por ciento en una gama limitada de productos, en específico metales y alimentos seleccionados. Bajo el escenario actual, que incluye una disminución de la demanda externa, menor crecimiento y mayores presiones fiscales, añadió que el tipo de cambio podría ubicarse hasta en 22.28 pesos por dólar para finales de 2025.
Lo que se viene: proyecciones para el tipo de cambio en 2025
Según un análisis de Standard & Poor’s (S&P), la combinación de menores exportaciones, un crecimiento económico reducido y mayores presiones fiscales podría llevar al peso mexicano a cotizarse en 22.28 pesos por dólar para finales de 2025. Este pronóstico refleja el desafío que enfrenta la economía mexicana en un entorno global incierto.
En el corto plazo, los inversionistas estarán atentos a la primera decisión de política monetaria del año por parte de Banxico. Cualquier ajuste en la tasa de interés podría influir en la estabilidad del peso y en la percepción de los mercados internacionales.
Asimismo, el inicio de la temporada de reportes trimestrales de empresas será clave para evaluar el desempeño económico del país. Además, la reacción de las grandes corporaciones ante el nuevo escenario comercial podría dar indicios sobre el rumbo de la economía en los próximos meses.
