La educación no se negocia, es un derecho y una obligación para todos los ciudadanos. Sin embargo, desde hace un tiempo, ha comenzado a ser una opción temeraria.
La duda entre elegir una escuela apropiada ha dejado de tener importancia hoy. Ahora, la decisión está influenciada por las medidas de seguridad.
Las cifras son contundentes: las matriculaciones se han reducido significativamente y hay una razón válida para ello.
¿Por qué hay menos estudiantes en las escuelas públicas? ¿Qué hace que las familias tomen la decisión de no enviar a sus hijos a la escuela?
Por qué hay tantas familias preocupadas por el futuro
Una actividad tan cotidiana como llevar a los niños a la escuela ha dejado de ser tan normal en muchos estados del país.
No es que a los padres ya no les importe que sus hijos aprendan o que los niños no quieran ir a la escuela. Es que hay un miedo que no se palpa, pero pesa a la hora de inscribir a los niños en el sistema público o no.
Sobre todo se está observando a nivel de prekínder. Como no es obligatorio, los padres deben tomar la iniciativa y completar formularios con información personal y muchos prefieren no hacerlo por precaución.
Incluso este temor ha llevado a muchas de estas familias a elegir sistemas educativos virtuales, evitando que sus hijos vivan una experiencia desafortunada en las puertas de la escuela.
De esta forma, el cuidado y la educación de los niños se da en casa donde sienten que están seguros. ¿Cuál es el principal temor y dónde se observa una merma considerable en las matrículas?
Qué está pasando con las matrículas en la capital
Hace años, la educación en la capital crecía, pero ahora ha cambiado de manera preocupante.
Según los resultados publicados por la Office of the State Superintendent of Education (OSSE), la lotería escolar en Washington D.C. registró una caída del 6,5% en las solicitudes totales, lo que significa que más de 1400 familias desaparecieron del sistema en comparación con el año anterior.
En la educación superior hay buenas noticias, pero no podemos decir lo mismo del nivel preescolar de la ciudad, donde las solicitudes cayeron un 14%.
Lo más alarmante es que en los barrios con muchos inmigrantes y en los programas bilingües en español, la disminución fue de casi el 25%.
El miedo al control federal y los recortes
¿Qué está vaciando las aulas en D.C? La respuesta principal es el miedo directo a los operativos de control migratorio. La intensificación de la actividad federal en barrios como Columbia Heights y Mount Pleasant ha generado un clima de terror.
La posibilidad de encontrarse con agentes en el trayecto a la escuela ha hecho que los padres cambien sus rutinas, evitando incluso centros comunitarios y médicos.
La policía local ha generado desconfianza en muchos sectores, sobre todo desde la federalización de las fuerzas. Aunque las autoridades escolares confirman que las aulas son seguras, las familias sienten que el peligro está cerca.
Muchos padres trabajaban para el gobierno federal, pero con los recortes de personal, han tenido que mudarse para buscar trabajo, lo que también podría contribuir a una reducción de niños en el sistema escolar.
Al no asistir al preescolar, los niños pierden la oportunidad de aprender en inglés y español. Esto es un problema, porque estos programas ayudan a mantener su cultura y suelen dar buenos resultados académicos.
El ambiente es tan tenso que, mientras algunos vecinos se organizan para caminar juntos en grupo y protegerse, desde las instituciones educativas están tomando la delantera con consejos de seguridad para sus alumnos y comunidad educativa. Habrá que esperar el comienzo de clases para tener un mapa completo de la situación, pero por el momento, los primeros indicadores reflejan un escenario preocupante.
