La agrupación de granjeros anunció que profundizará en las causas del estallido de los precios de los fertilizantes. Desde Farm Action (FTC) desconfían del argumento de los empresarios que justificaron la cotización del producto con el cierre del estrecho de Ormuz, y solicitaron al gobierno mantener la vigilancia en el sector.
Sospechas en torno a la crisis de los fertilizantes
Desde el inicio del conflicto en el Golfo Pérsico, que derivó en la prohibición del comercio por el canal de Ormuz, el mercado de los fertilizantes se vio sacudido por el riesgo de desabastecimiento y la escalada de precios se volvió inminente.
La situación se explicó por el hecho de que la mayor parte de los proveedores de gas natural, sustancia fundamental para la producción de químicos nitrogenados que estimulan el crecimiento de los vegetales, están asentados en zona crítica.
Asimismo, la distribución a escala internacional de la urea también se vio imposibilitada por la inhabilitación de la ruta marítima, por lo que los productores detuvieron su fabricación al contar con stock pendiente, a la vez que sectores agrícolas como el de EE. UU. (donde se consumen anualmente 16 000 000 de toneladas de este producto) vieron en riesgo la seguridad alimentaria de la población.
Pese a que la gestión republicana no tardó en tomar medidas para estabilizar la situación, prevenir la insuficiencia del suministro y frenar el aumento desmedido de los precios, desde Farm Action alzaron la voz para denunciar la poca transparencia de las empresas que lideran la industria.
Bajo la premisa de que se trata de un mercado regido por un oligopolio, los agricultores que integran la organización señalaron que «el aumento vertiginoso del valor de los fertilizantes que afecta a los agricultores no es casualidad» y apuntaron contra los especuladores.
Según afirmaron, la crisis geopolítica actual sería usada como una pantalla de humo para el aumento desproporcionado del costo, con el único fin de multiplicar las ganancias de las corporaciones.
Acusaciones contra el oligopolio
Farm Action reveló que son apenas 4 empresas las que controlan el 84% del comercio estadounidense de nitrógeno, situación que se repite en el circuito del fosfato y el nitrógeno. «Los agricultores llevan años advirtiendo que un puñado de corporaciones puede usar las crisis como pretexto para aumentar los precios muy por encima de sus propios costos», recordó Angela Huffman, presidenta de la FTC.
Por este motivo, la agencia decidió abrir una investigación para comprobar si las firmas coordinaron los incrementos y manipularon la emergencia actual para tejer justificaciones artificiales y obstaculizar la competencia honesta.
«Los agricultores no deberían verse obligados a pagar el precio de la concentración corporativa y la inestabilidad geopolítica», argumentaron. Cabe destacar que la Casa Blanca fue advertida en ocasiones previas acerca del poder de los empresarios para desestabilizar a la industria.
«En marzo, Farm Action instó a la administración Trump a abordar el mercado de fertilizantes altamente concentrado para evitar que otra crisis de precios afecte a los agricultores durante la temporada de siembra», recordaron.
Como antecedente del comportamiento de estas corporaciones, citaron «los aumentos repentinos que precedieron a la invasión rusa de Ucrania». En aquel entonces, la FTC fue capaz de comprobar que los precios se incrementaron en «más del 60 % en 2021 y, en promedio, un 132 % más en 2022 que en 2020», por lo que exigieron la intervención del Departamento de Justicia para revisar la situación.
El plan de Brooke Rollins para paliar la crisis actual
Paralelamente, el Departamento de Agricultura puso en marcha el plan de contingencia para responder a la demanda de fertilizantes. Como política fundamental, Rollins enfatizó el impulso a las empresas nacionales, para romper la dependencia con el circuito extranjero y alcanzar la meta del autoabastecimiento.
