El Foro Económico Mundial (FEM) realizó un severo reclamo sobre la creciente serie de riesgos que van asociados al calor extremo y a la economía del mundo. En su más reciente informe, realizado en común con Boston Consulting Group, la organización estima que las altas temperaturas podrían suponer pérdidas de productividad por importe de US$2,4 billones en el 2030 si no se realizan las adecuadas acciones preventivas. En la actualidad, más de 2400 millones de trabajadores del mundo son personal expuesto a condiciones de calor excesivo. La crisis ambiental silenciosa causa a la larga 18 000 muertes y 22 millones de lesiones ocupacionales cada año. Así, proteger a los empleados ha pasado de ser únicamente una cuestión de salud a ser una urgencia empresarial.
El efecto del calor extremo sobre la continuidad de la actividad económica
La percepción tradicional del calor extremo, entendido como un problema de salud y de seguridad laboral, ha dejado de ser válida ante la situación climática de crisis en la que nos encontramos. Ya el calor extremo es considerado un riesgo directo en los negocios, incidiendo en la continuidad de estos y amenazando la productividad cotidiana y la resiliencia a largo plazo de las empresas de alcance mundial. Cuando los termómetros llegan a 100 °F en fábricas, campos de cultivo o lugares de trabajo que ocupan cientos de acres, la capacidad y la productividad humanas disminuyen con fuerza, generando una bajada en las cadenas de la producción e interrupciones críticas en el desarrollo de los servicios cruciales.
Aprovechando la mayor conciencia social en torno a estos peligros medioambientales, la inacción por parte de las empresas sigue siendo elevada en casi todos los espacios productivos. Proporcionalmente, los datos recopilados por el FEM concretan que, en torno al 50 % de las empresas de las geografías más significativas en el mundo, no han realizado evaluaciones sistemáticas sobre cómo el calor extremo afecta sus fuerzas laborales ni sus operaciones propias.
Retrasos en llevar a cabo soluciones preventivas
La separación que se ha puesto de manifiesto entre el hecho de conocer que existe un problema y el disponer de medidas preventivas para mitigar dicho problema que sean eficaces, es uno de los mayores factores de dificultad que existen en la economía mundial. Según el informe del FEM, apenas un 28 % de las empresas han sido capaces de poner a prueba o de escalar las intervenciones para proteger a sus trabajadores de las temperaturas elevadas.
En consecuencia, esta gran deficiencia en la implementación está dejando a millones de trabajadores vulnerables a sufrir un golpe de calor y el estrés térmico severo, que empeora rápidamente al manejar equipos pesados o al mover miles de toneladas cortas de materiales en ambientes industriales sin aire acondicionado o ventilación. Para poder cerrar esta peligrosa brecha de ejecución, el documento que se presenta junto a Boston Consulting Group ofrece un marco de trabajo muy práctico y estructurado. Dicha guía puede contribuir a que los ejecutivos puedan ser capaces de determinar en qué puntos de sus cadenas de valor hay mayor riesgo y urgencia frente a lo que es el calor extremo.
Depósito de soluciones y resiliencia estratégica
Como complemento al marco de actuación, las organizaciones han puesto en práctica de forma paralela el Repositorio de Soluciones de Resiliencia al Calor para la Fuerza Laboral. Esta innovadora herramienta digital permite a las organizaciones filtrar y seleccionar las intervenciones preventivas que resulten adecuadas para su contexto de trabajo concreto. A partir de un catálogo centralizado de medidas de adaptación comprobadas, las empresas pueden llegar a ajustar la organización de los horarios de los turnos hasta la instalación de refugios de enfriamiento, garantizando que el personal conserve su temperatura corporal en niveles seguros y saludables durante las extenuantes jornadas estivales.
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