Este miércoles, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó un informe que ratifica la solidez de la economía estadounidense en medio de un contexto global complicado. En este documento, el organismo financiero destaca que la política energética de la administración de Donald Trump, sumada a las inversiones tecnológicas, permitirá registrar un crecimiento económico sostenido, que podría desafiar tranquilamente a la desaceleración global.
Medidas claves en el plan de gobierno de Donald Trump
La administración de Donald Trump lleva adelante una agenda energética bien definida, que consta de desregulaciones, inversiones y programas para impulsar el desarrollo de este sector en EE. UU. Asimismo, dejó atrás la agenda de transición energética implementada durante la gestión de Joe Biden y volvió a poner a los combustibles fósiles en el centro de la escena, calificándolos como una herramienta clave para su plan de dominancia energética.
Estas medidas favorecen a las empresas de petróleo, gas y carbón, que se vieron fuertemente afectadas durante los últimos años. A través de esta agenda, el Gobierno también impulsa las inversiones privadas en este sector, un hecho beneficioso para la economía nacional. Como resultado, se vio un aumento en la producción y exportación petrolífera y de GNL, además de una mejora en la seguridad energética nacional.
A esto se le suman las inversiones en tecnología por parte del Gobierno, que vio en la IA una oportunidad para seguir los pasos de China y disputar la dominancia internacional. Cada uno de estos ítems, según el FMI, permitió que EE. UU. cree una economía sólida y resistente a las interrupciones en la cadena de suministros y a las presiones inflacionarias externas, las cuales suelen poner en jaque la estabilidad y el crecimiento de los países.
Nuevo informe del FMI
Las previsiones contempladas en el nuevo informe del FMI aseguran que la economía de Estados Unidos está lista para desafiar la desaceleración a la que se enfrenta el mundo entero en la actualidad. De acuerdo con sus datos, la producción nacional del país norteamericano aumenta a un ritmo más rápido incluso cuando la economía mundial disminuye bruscamente. Asimismo, se proyecta un crecimiento de un 2,3 % este año y un 2,2 % el próximo.
Por el contrario, la economía de Europa muestra datos más desalentadores, con una desaceleración del crecimiento del 1,4 % estimado para 2025 a tan solo 0,9 % este año. Respecto a la situación de Reino Unido, se prevé un crecimiento de un 1 % este año y un 1,3 % el próximo, mientras que Canadá tendría un crecimiento del 1 % este año y 1,7 % el próximo. Japón, por último, tendría una tasa de crecimiento del 0,6 % este año y del 0,7 % en 2027.
Todos estos porcentajes muestran una desaceleración general del crecimiento en el mundo. Para 2026, las proyecciones son del 3 %, por debajo del 3,5 por ciento del año pasado. Según el FMI, esto se debe, en gran parte, al conflicto entre EE. UU. e Irán en Oriente Medio y la crisis de combustible que se generó por el cierre del estrecho de Ormuz.
Pese a ello, el organismo resaltó que la economía mundial resistió mejor de lo esperado el impacto del conflicto internacional. «Hasta el momento, la economía mundial en su conjunto ha resistido el impacto de la guerra mejor de lo que se temía», afirman los analistas, quienes destacaron que esos efectos fueron parcialmente compensados por la aceleración de la inversión en inteligencia artificial.
Dominancia energética
Desde el FMI resaltan que la política energética y las inversiones en tecnología son una parte fundamental del plan de gobierno de Trump y es lo que permite esta estabilidad en un contexto tan complicado. Sobre esto habló Donald Trump y su comitiva en la cumbre de la OTAN, donde resaltaron que EE. UU. es hoy en día una superpotencia energética, algo que quedó en evidencia con los récords de producción de petróleo que alcanzó en medio de la guerra.
