El Gobierno de EE. UU. dio un paso clave en el refuerzo de la infraestructura energética del país con la construcción del gasoducto Northeast Supply Enhancement (NESE), en Nueva York. Se trata de un proyecto que permitirá expandir el suministro de gas natural en la región y cumplir con la demanda de la ciudadanía que reside en la costa de la ciudad neoyorquina. Además, disminuirá el costo de servicio y, según empresarios, creará miles de empleos.
Gran inversión en la infraestructura energética de EE. UU.
Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente Donald Trump puso como prioridad el plan de dominancia energética de Estados Unidos, el cual busca dejar de lado la dependencia externa, priorizando la producción masiva de hidrocarburos. Para conseguir el objetivo, la administración republicana hizo una inversión millonaria, que permitió la construcción del gasoducto NESE, frente a la costa de la ciudad de Nueva York.
La construcción de este oleoducto generó rechazo de parte de los grupos ambientales y de sectores políticos opositores, quienes están a favor de las energías renovables. De hecho, el presidente Trump tuvo que utilizar su influencia política para destrabar los permisos necesarios ante la gobernadora Kathy Hochul. Fue un trabajo de varios meses, que necesitó de influencias políticas, además de un apoyo incansable de la Agencia de Protección Ambiental.
La administración republicana destacó que, pese a la resistencia de algunos grupos políticos y sociales, crear este tipo de infraestructura es clave para la seguridad nacional. El secretario Doug Burgum, presente en el inicio de las obras, destacó la urgencia de este gasoducto para competir contra potencias como China, cuya producción eléctrica superó a la estadounidense debido a malas gestiones presidenciales y a la agenda verde.
Beneficios de este gasoducto
Desde la Casa Blanca consideran que proyectos como NESE son cruciales para liberar el dominio energético estadounidense. Según destacó Burgum, el objetivo final de la infraestructura en Nueva York es fortalecer la red eléctrica y reducir los costos para los consumidores finales, además de reforzar la seguridad energética. Otro beneficio de este oleoducto es su promesa de estimular US$1 800 000 en desarrollo económico regional.
Las proyecciones del Gobierno de EE. UU. resaltan que la infraestructura permitiría una reducción de US$6 000 000 000 en facturas de electricidad para los ciudadanos durante los próximos 15 años. Sería un alivio económico para los estadounidenses, después de años de estancamiento producto de las regulaciones estatales y trabas gubernamentales por preocupaciones sobre el impacto que estas obras tendrían en la calidad del agua.
Se prevé que, con el diseño actual, el gasoducto NESE pueda inyectar 400 000 dekatherms diarios de gas natural al sistema. Esto equivale a más de 2 300 000 hogares con las necesidades energéticas cubiertas, especialmente para aquellos que residen en Brooklyn, Long Island y Queens. Y para reducir el impacto ambiental durante la construcción, las autoridades aprobaron la utilización de una tubería que se instalará a un mínimo de 1,2 metros bajo el lecho marino.
Más energía y más empleo
Durante la inauguración de las obras del oleoducto neoyorquino, Anthony DeBlassie, de Iron Workers Local 361, resaltó que la construcción de esta enorme infraestructura creará miles de empleos sindicalizados. Asimismo, destaco que, además de la seguridad energética y la disminución de los costos en las tarifas, el proyecto servirá como fuente laboral para los ciudadanos locales.
«Para nosotros, la infraestructura no es un concepto abstracto. Significa empleos con los que puedes mantener a una familia… Y significa carreras que ofrecen dignidad, estabilidad y un futuro», destacó el empresario durante su alocución en este evento, en el que también estuvo presente el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, entre otras figuras importantes de la administración de Donald Trump y del sector energético.
