Estudiar una carrera en Florida pronto podría convertirse en un privilegio.
Mientras los estudiantes inmigrantes se preparan para sus exámenes, en las oficinas del estado se cocina una propuesta que podría excluirlos de las listas de admisión de la noche a la mañana.
No es una cuestión de dinero ni de estudios, sino de una ola de restricciones que ahora llegará hasta los claustros educativos. ¿A qué instituciones afectaría realmente este cambio?
Qué está pasando con la educación en Florida
En línea con políticas migratorias más restrictivas impulsadas a nivel federal, Florida está a punto de reglamentar una medida que dejará por fuera a miles de inmigrantes, incluso aquellos nacidos en el estado del sol.
El Departamento de Educación avanza en la reglamentación de una propuesta que limita el ingreso de miles de estudiantes a la enseñanza pública.
La medida afecta a los 28 colegios estatales (instituciones del Florida College System, como Miami Dade College o Broward College) que son las entidades donde la mayor parte de los jóvenes comienzan sus carreras.
Por ahora, las universidades más grandes como la University of Florida (UF) o Florida International University (FIU) quedan exentas, dado que se rigen de manera independiente.
Estos centros son la primera opción para las familias inmigrantes porque son asequibles, ofrecen una alternativa económica rápida con programas de dos años de estudio y preparan para la educación superior.
Si la propuesta se aprueba el 14 de mayo, estas escuelas dejarán de basarse únicamente en criterios académicos. En su lugar, se convertirán en una especie de control de acceso.
Se espera una audiencia pública tensa con la presencia de estudiantes, profesionales e instituciones educativas y organizaciones de defensa de derechos de los inmigrantes.
Quiénes quedarían fuera del sistema
Sin duda, el grupo más castigado será el de los jóvenes indocumentados, incluidos muchos que llegaron de niños y han hecho toda su vida en Florida.
El año pasado ya recibieron un golpe duro cuando se les quitó el beneficio de pagar la matrícula como residentes, lo que disparó sus costos un 300% y obligó a casi 6500 estudiantes a abandonar sus clases porque simplemente no podían pagarlas.
La nueva propuesta es muy clara: ya no se trata de que el estudio sea más caro, sino de que directamente no se permitiría inscribirse.
La norma obligaría a las instituciones a comprobar que cada alumno sea ciudadano estadounidense o tenga permiso de residencia en el país.
Esto crea un problema grave, ya que incluso aquellos que están en medio de trámites migratorios lentos o complicados podrían quedarse sin saber qué hacer, perdiendo años importantes de estudio y dejando al estado sin profesionales que ya forman parte de la sociedad.
Los nuevos requisitos más allá de los papeles
La propuesta no solo requiere demostrar el estatus legal. También aumentan las exigencias para complicar el proceso para todos. Para ser admitidos, los estudiantes deberán presentar documentos que el estado considere «creíbles, precisos y convincentes».
No servirá una simple declaración; el nivel de prueba que se exigirá promete ser mucho más riguroso y difícil de obtener de lo que indica el manual del Florida Department of Education.
Además, hay otros puntos en la letra pequeña que dan un gran poder a las instituciones.
El filtro de la “mala conducta” es uno de ellos. Las escuelas podrán observar el pasado del alumno y utilizarlo como motivo suficiente para no aceptar su continuidad, incluso si es muy bueno en sus estudios.
Otro criterio polémico de la propuesta es el derecho de admisión discrecional. Esto significa que las escuelas podrán denegar el acceso a alguien simplemente porque creen que es lo mejor para la institución.
Una idea controversial que puede atentar contra la equidad y la transparencia de las instituciones en las normas de admisión.
Mayo marcará un antes y un después para la educación en Florida, al menos para los colegios. Las universidades públicas aún continuarán con normalidad, aunque la reglamentación de esta norma podría servir de antecedente para continuar avanzando en el esquema educativo. Ya no bastará solo con ser buen estudiante. Habrá un filtro que mirará muchas cosas más, como la política y la administración y lamentablemente todo será más complicado.
