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Economía

La transformación impulsada por la inteligencia artificial redefine las carteras de inversión y la estabilidad del mercado de trabajo

Por Luz Vaquero · 10 septiembre, 2026 · 1:15 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La transformación impulsada por la inteligencia artificial redefine las carteras de inversión y la estabilidad del mercado de trabajo
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La inteligencia artificial está revolucionando rápidamente la economía global, alterando la estructura del tejido empresarial y reconfigurando la lógica de la producción a nivel planetario. Para las empresas y el sector de inversión, su despliegue abre amplias oportunidades enfocadas a la aceleración de la innovación, la mejora de la productividad, la generación de nuevas fuentes de crecimiento y la mejora de las capacidades individuales operativas. Sin embargo, la revelación de este potencial va más allá de lo meramente técnico y se sitúa en el extremo de un profundo reto social y laboral, puesto que casi el 40 % del trabajo en el mundo se encuentra expuesto a la automatización de actividades y a una reconversión radical de habilidades.

Exposición laboral y el efecto de la desigualdad sistémica

La introducción de las tecnologías predictivas y generativas en los entornos laborales tiene lugar en un contexto de importante precariedad económica. En la actualidad, más de mil millones de personas empleadas (lo que equivale a cerca de un tercio de la población activa del mundo) no reciben salarios adecuados para garantizarse un nivel de vida digno. Esto lleva a que el efecto de la automatización en el trabajo no sea desdeñable, sino que pueda contribuir a reducir o polarizar de manera brusca las brechas de ingresos, la estabilidad del empleo y el acceso a oportunidades productivas.

Esta transformación del trabajo se da a la par de otros importantes impactos estructurales a nivel global, como el calentamiento del clima, la transición hacia economías de bajas emisiones de carbono, las transiciones demográficas y la fragmentación geoeconómica. Según el Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial, la desigualdad es, por segunda vez consecutiva, el riesgo global más interconectado que enfrentará el mundo para los próximos diez años, por su capacidad de afectar las condiciones de los sistemas económicos, políticos y medioambientales.

Desajustes en valoración y excesos de métricas en el mundo financiero

A pesar de la elevadísima magnitud de estos cambios, todavía los mercados bursátiles y de capitales no han logrado incorporar a la valoración de activos estas tensiones sociales de forma exacta. La industria financiera, si bien ha puesto en marcha sofisticadas herramientas para auditar balances y medir riesgos climáticos, sigue teniendo un arsenal escaso para evaluar de qué forma el bienestar de las comunidades y de los trabajadores afecta el rendimiento de las empresas.

A la hora de tomar decisiones, las variables de la justicia social y de la calidad laboral son menos visibles, menos comparables entre las empresas y raras veces se implementan en la gobernanza y la gestión de riesgos empresariales, en comparación con los riesgos ambientales. A la vez, las empresas han generado volúmenes sin precedentes de datos relacionados con su staff, pero esta información tiende a ser muy fragmentaria y permanece en departamentos internos.

Hacia un estándar armonizado para evaluar los riesgos asociados a las personas

Con este fin, el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con la Desigualdad y lo Social (TISFD) fue formado. La iniciativa internacional copresidida por Gabriela Ramos y Peter Bakker tiene en marcha la elaboración de un marco técnico para aplicarlo en los mercados, cuyo objetivo es materializarse hacia finales de 2027. El objetivo principal del estándar es proporcionar a las empresas y a las instituciones financieras pautas estandarizadas para poder identificar, comprender y gestionar los impactos, las dependencias, los riesgos y las oportunidades que derivan de su relación directa con las personas que trabajan y con las sociedades en que operan.

La incorporación de la inteligencia artificial emerge como un punto de inflexión. Contar con medidas estandarizadas sobre los impactos sociales de la tecnología se recomienda para que los inversores distribuyan el capital de forma eficiente y puedan evitar crisis sistémicas del consumo o del trabajo.

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