La administración federal de los Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos para desmontar todos los obstáculos burocráticos que complican ingresar al mercado de compraventa de inmuebles. En otro comunicado a la opinión pública, el secretario Scott Turner destacó que cuanto más logran simplificar las normativas y marcos que ellos mismos han implementado, más rápidamente conseguirán restablecer la asequibilidad del sector de la construcción de viviendas.
El impacto cuantitativo de las legislaciones sobre el precio medio de los inmuebles
Las métricas financieras expuestas por las autoridades federales ofrecen una lectura preocupante sobre la composición de los valores del suelo y la edificación en la actualidad.
El secretario Turner informó que el precio medio de una vivienda en el país norteamericano se estimó en aproximadamente US$426 000. Por su parte, un valor muy importante que subyace es el que representa US$100 000 derivados de la añadidura acumulativa que suman las regulaciones impuestas por las exigencias del marco burocrático existente a nivel municipal.
Esta descomunal carga de trámites técnicos y administrativos asigna un costo a la propiedad que hace que se encarezca artificialmente el producto final que se ofrece a los consumidores. Si se elimina o racionaliza los marcos normativos que se encuentran atrás, el precio de los inmuebles va a descender de forma inmediata y brutal, garantizando que, de forma previsible, se amplíe la base de ciudadanos norteamericanos con capacidad real para calificar y adquirir una unidad de vivienda habitable.
Incentivos fiscales perpetuos y consolidación de las Zonas de Oportunidad
La política de desregulación del mercado de inmuebles se acopla de manera directa a las reformas tributarias transversales que pone en ejecución la administración federal con el objetivo de reducir la carga impositiva que soportan los contribuyentes.
A partir de estos programas de ayuda fiscal para las familias trabajadoras, se han obtenido los mayores reembolsos impositivos que se hayan registrado en años en el país. Esta política persigue recuperar liquidez instantánea en los hogares, para que el capital de las personas se pueda canalizar hacia inversiones en el largo plazo del sector de los inmuebles.
Por otra parte, el programa económico otorgó la condición de permanencia a las llamadas Zonas de Oportunidad, una política que permite fluir capitales privados en áreas históricamente atrasadas. Al consolidar estos beneficios fiscales, la administración federal desea crear una condición de previsibilidad de la política financiera en favor de la construcción y acumulación de riqueza intergeneracional para el pueblo estadounidense para centrarse finalmente en los resultados de la gestión económica.
La imperiosa necesidad de la reforma de la regulación municipal
Un aspecto central subrayado durante las deliberaciones sobre desarrollo urbano es que el verdadero freno al mercado inmobiliario asequible se localiza en las administraciones de las ciudades.
El secretario Turner solicitó a los operadores y a los funcionarios locales que cumpliesen urgentemente lo que bien se puede considerar un importante recorte de las caras regulaciones que dilatan la construcción en los niveles municipales. El tejido de mecanismos de permisos de construcción superfluos y de códigos locales obsoletos alza los tiempos de la entrega de los inmuebles y encarece innecesariamente las obras.
La articulación de la Casa Blanca con los condados es muy importante para quitar estructura y cimentar una serie de condiciones de las necesidades de la construcción. Al derribar estos ciclos locales, las autoridades se encuentran no solamente abaratando el acceso a la vivienda, sino preparando el suelo para un desarrollo urbano mucho más rápido, ágil y flexible, lo que se acompasa con las dinámicas de la población actual. Esa desregulación de proximidad es, de hecho, el aspecto básico para conducir a la apertura del nuevo capítulo del liderazgo estadounidense en bienestar.
