El Peterson Institute for International Economics (PIIE) analizó los acuerdos comerciales recíprocos firmados por la administración Trump a mediados de mayo de este año. A través del estudio, la institución señala que los acuerdos construyen una arquitectura legal diseñada para alejar a los socios comerciales de Estados Unidos de China y así restringir al principal rival mundial en materia de cadena de valores y suministro.
El sentido de los nuevos acuerdos
Los acuerdos comerciales que llevan el nombre de ART obligan al país firmante a adoptar políticas propias para restringir el comercio, la inversión y la tecnología de terceros países, por lo que un país ajeno al convenio, llamado «nación cubierta» o «país tercero» en la documentación, no podría sumarse a los acuerdos y se transformaría en una especie de exclusión comercial. Esto se diferencia de un acuerdo comercial tradicional, ya que este regula el intercambio entre dos países con la baja de aranceles mutuos y la apertura de los mercados, sin necesidad de ir más allá.
Ahora, desde PIIE señalaron que las intenciones de profundizar en las que llamaron «políticas anti-China» por parte de Estados Unidos dieron un salto significativo y marcan sus propias fronteras comerciales para exigir que comercien exclusivamente con el país, sino que imposibilita sumar a otra nación.
Trump y su política comercial, señalada por el PIIE
El pasado mes de mayo, los acuerdos comerciales de Estados Unidos con nueve países tuvieron un detalle llamativo que construye una nueva frontera que distancia aún más al principal competidor en los mercados: China. Y es que, según las condiciones, el poder económico chino quedaría restringido a nivel global, aunque los acuerdos no mencionan propiamente al país. Desde el Peterson Institute for International Economics (PIIE) explicaron cómo funcionaría esta estrategia de Washington y las posibilidades de que sea exitosa.
Si bien los aranceles recíprocos fueron anunciados el 2 de abril del 2025, Trump amplió los detalles posteriormente y los modificó según la conveniencia con los distintos socios. Algunos eran altos y funcionaron como amenaza para que firmen un acuerdo deseado o simplemente opten por pagar las tasas. Las ART, conocidas como Acuerdos sobre Comercio Recíproco, fueron firmadas por Argentina, Ecuador, Indonesia, Malasia, Guatemala, El Salvador, Camboya, Bangladesh y Taiwán. Por el momento, existen varias aún en negociación, pero no se conocen oficialmente qué países son.
Según el PIIE y su informe, la estrategia de Estados Unidos en este movimiento de acuerdos comerciales es clara: generar una guerra de mercados de forma indirecta con China. Más adelante, postularon números que marcan que, antes de 2018, China representaba el 22% de las importaciones de bienes de Estados Unidos, algo que cayó considerablemente en 2025, cuando el número se encontró en 9%. No obstante, las importaciones totales de Estados Unidos no bajaron.
El último dato se debe a que los flujos comerciales fueron redirigidos de China a otros países de América o Asia, que compraron los componentes de origen chino para fabricar los productos que luego exportaron a Estados Unidos. Así, la continuidad de China en la cadena de suministro y de producción no fue cortada y sigue funcionando de manera indirecta. Allí, los ART podrían tener efecto ante China como «país tercero».
Caso particular: Taiwán
Esta firma de ART tiene particularidades en el caso de Taiwán, ya que se trata de un tratado estratégico porque el país fabrica más del 90% de los semiconductores avanzados del mundo en la empresa TSMC y por su vinculación económica con China continental. La batalla comercial así tendría un aval legal, como lo indica PIIE, a favor de Estados Unidos y una muralla ante las inversiones y cadenas compartidas de China.
