El presidente norteamericano volvió a despertar polémica tras anunciar la imposición de aranceles del 25% a los productos provenientes de la Unión Europea. Según afirmó, la decisión está motivada por el incumplimiento de los acuerdos comerciales en común.
La UE, en la mira de Trump
Pese a haber sido advertido por los integrantes de la Corte Suprema de Estados Unidos acerca de la ilegitimidad de su guerra comercial, el líder republicano continúa jugando con la posibilidad de castigar a otras naciones con la imposición de gravámenes que obstaculizan la venta de productos extranjeros en el mercado local.
Este viernes, Trump alzó la voz para profundizar la tensión con los estados europeos al asegurar que, la semana que viene, se pondrá en marcha el aumento de los impuestos a los automotores provenientes del viejo continente, que ascenderán al 25%.
«Dado que la Unión Europea no está cumpliendo con nuestro acuerdo comercial, la próxima semana aumentaré los aranceles que se cobran a la Unión Europea por los automóviles y camiones que ingresen a Estados Unidos», sentenció.
Según el medio DW, el acuerdo al que hace referencia el primer mandatario es aquel que firmó con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y que estableció el techo del 15% para los impuestos a productos comunes.
Sin embargo, la legitimidad del llamado pacto de Turnberry quedó en tela de juicio tras el contundente fallo de los magistrados que, el pasado febrero, confirmaron que la política económica exterior llevada adelante por la administración no cuenta con respaldo legislativo ni está sujeta a principios constitucionales.
En línea, el presidente dejó en claro que la sanción exime a los automóviles fabricados en el país. «Se entiende y se acuerda plenamente que, si se fabrican automóviles y camiones en plantas de EE. UU., NO se aplicarán aranceles», aseveró.
Asimismo, aprovechó las circunstancias para hacer gala del progreso de la industria automotriz que, con una inversión histórica de US$100 000 000 000, construirá plantas para la producción y ensamblado en territorio nacional. «Estas plantas, con personal estadounidense, abrirán pronto. ¡Nunca antes se había visto algo así en Estados Unidos!», defendió.
Tensiones previas por la guerra
Cabe destacar que la estrategia financiera de Trump para golpear la economía europea no resulta una novedad, dado el resentimiento declarado del primer mandatario por la postura de sus homólogos que integran la UE, quienes se negaron a prestar respaldo a la dupla Israel-EE. UU. en la guerra contra Irán.
Previamente, el presidente implementó la misma jugada para sancionar a aquellos gobiernos que procedieron con decisiones políticas que la Casa Blanca consideró inaceptables, tales como el procesamiento de Jair Bolsonaro en Brasil, que le costó al país un impuesto del 50% para la exportación de productos fundamentales como el café y la carne.
Sin ir más lejos, esta semana el republicano protagonizó un cruce con el canciller alemán Friedrich Merz, luego de que el funcionario afirmara que las fuerzas extremistas están humillando a EE. UU., que no encuentra salida acorde al conflicto.
«El Canciller de Alemania debería dedicar más tiempo a poner fin a la guerra con Rusia/Ucrania (¡donde ha sido totalmente ineficaz!) y a solucionar los problemas de su país, y menos tiempo a interferir con quienes están eliminando la amenaza nuclear iraní», espetó el mandatario.
Exenciones para el Reino Unido
Luego de que los reyes del Reino Unido visitaran Washington entre el 27 y el 30 de abril, Trump celebró los sanos vínculos con el antiguo imperio colonial y, en consideración, anunció el retiro de los impuestos a la importación del whiskey escocés. «Eliminaré los aranceles y restricciones al whisky relacionados con la capacidad de Escocia para colaborar con la Mancomunidad de Kentucky en la producción de whisky y bourbon», anunció.
