Estados Unidos busca reducir el precio de la vivienda mediante una reforma histórica aprobada por el Senado, con el objetivo de que más personas sean propietarias. Tal como afirma la administración Trump, la idea es que EE. UU. no sea una nación de inquilinos, y que se limite la compra masiva de viviendas por parte de las grandes empresas inversionistas que se adueñan del mercado inmobiliario.
Reforma histórica en ley para viviendas
Una propuesta denominada Ley de Vivienda del Siglo XXI ha sido aprobada por el Senado de Estados Unidos, a fin de abordar la problemática con el tema inmobiliario. De acuerdo con sus defensores, no quieren que el país se convierta en una nación de inquilinos y buscan que más estadounidenses sean propietarios.
La iniciativa recibió el respaldo bipartidista para entrar a la Cámara de Representantes, en donde necesita aprobación para ser firmada por el presidente Trump. Es una reforma histórica, ya que modifica aspectos relevantes en uno de los temas que más preocupación tienen los estadounidenses y es el acceso a la vivienda.
Los precios de las viviendas han estado en constante aumento con tasas hipotecarias elevadas y poca oferta inmobiliaria. Uno de los puntos de la reforma es que los grandes inversionistas aumentan su presencia en el mercado residencial, comprando propiedades masivamente y compitiendo con compradores particulares.
Restricción para compras masivas por parte de inversionistas
El tema de las viviendas es un eje central para la economía, ya que muchos estadounidenses quieren acceder a una vivienda a buen precio y ser propietarios. En el caso de Florida, la propuesta es incentivar a los propietarios con eliminación de impuesto, lo que podría impulsar el mercado inmobiliario en la zona.
Por su parte, la propuesta aprobada por el Senado se centra en la restricción de compras masivas de viviendas por grandes instituciones. Según afirman sus defensores, la participación de fondos de Wall Street relacionados con el mercado inmobiliario, han elevado los precios y reduce las oportunidades de compras para particulares.
El objetivo es reducir esas compras masivas en zonas residenciales y darle oportunidad a compradores primerizos. Mediante paquetes que aumenten la oferta de viviendas residenciales, quieren que se compita con proyectos dedicados a hogares o comunidades.
A través de 60 disposiciones, buscan mejorar la construcción de nuevas viviendas con nuevos desarrollos residenciales. De igual forma, darán programas de subvenciones a proyectos residenciales, nuevos incentivos federales y promoción al sector de construcción.
De igual forma, dan alternativas habitacionales como las viviendas prefabricadas, que son más económicas y rápidas de realizar que una vivienda tradicional. También se actualizarán los tiempos de aprobación para viviendas prefabricadas, diseños y facilidades de desarrollos.
Presión por enfrentar el dilema en precios de viviendas en EE. UU.
En Estados Unidos, ser propietarios de viviendas es un reto para muchos, ya que los precios son elevados, así como las tasas de hipotecas. Por esta misma razón, quieren ampliar el acceso a préstamos de bajo monto para compradores de viviendas prefabricadas.
Por su parte, en zonas rurales están ofreciendo oportunidades sin pago inicial, a fin de aumentar las opciones en vivienda. De acuerdo con los partidarios de la reforma, si se quieren más propietarios, hay que facilitar las construcciones y nuevos desarrollos habitacionales.
Aunque opositores a la reforma comentan que las medidas propuestas no son suficientes para abordar los problemas en permisos y regulaciones del sector inmobiliario. De momento, el respaldo del Senado es reflejo de la presión política sobre la crisis en vivienda que se ha convertido en una preocupación económica para los estadounidenses. Resta esperar su aprobación total y ver si los resultados de la propuesta son satisfactorios ante el mercado inmobiliario.
