A su regreso del viaje a China, el presidente republicano adelantó que trae agradables novedades para los agricultores, luego de que el presidente Xi Jinping se comprometiera a aumentar la compra de soja de origen estadounidense.
La soja, bastión del vínculo entre EE. UU. y China
Luego de un intenso 2025, marcado por el inicio de la guerra arancelaria que desató Donald Trump para defender los intereses económicos nacionales, la comitiva estadounidense viajó a Pekín para reunirse con las autoridades del gobierno chino, con el objetivo de limar asperezas y trazar estrategias comunes.
Alejándose de la narrativa de la rivalidad, Trump y Xi Jinping, representantes de las principales potencias, manifestaron la mutua voluntad de cooperar para reforzar las respectivas economías y garantizar el aprovechamiento de los recursos críticos de cara a una era digital que demandará millonarias inversiones para asegurar el dominio del tablero internacional.
Históricamente, los vínculos comerciales en el sector agrícola acercaron a las naciones, que encontraron en la compraventa de soja un fuerte motivo para conservar la cercanía.
Previo a 2018, China era el comprador de más de la mitad de las exportaciones de EE. UU., situación que cambió cuando la primera gestión de Trump impuso aranceles a productos chinos, a los que el gigante asiático respondió aplicando impuestos del 25% sobre la soja.
En este escenario, se abrió una puerta para los lazos comerciales entre China y Brasil que, de la mano de Lula da Silva, reemplazó a EE. UU., convirtiéndose en el principal proveedor sojero de la República Popular. Sin embargo, este año el republicano parece estar dispuesto a revertir la situación.
Con un piso actual de exportaciones de entre 11 000 000 y 12 000 000 de toneladas, el líder norteamericano anunció que las transacciones se incrementarán tras conquistar «una buena oferta para la soja». En conversación con la prensa, aseguró que los agricultores «van a estar muy contentos» con la gestión china, que «va a comprar miles de millones de dólares en soja».
En línea con ello, Jamieson Greer, representante comercial de EE. UU., aseguró que el país «está fortaleciendo sus lazos económicos con China, asegurando compromisos de compra de miles de millones en bienes industriales y agrícolas». Cabe destacar que aún se desconocen detalles concretos del acuerdo.
Reacción del mercado
En contraste con la euforia del gobierno conservador, los valores de la soja registraron una abrupta caída en las últimas horas, perdiendo hasta US$14 en la bolsa de Chicago. Según Market Screener, se trata del descenso más importante del producto en dos semanas y estaría impulsado por la decepción de los empresarios del sector ante la falta de información concreta que asegure la maniobra comercial.
«No hemos obtenido nada que valga la pena tras su conclusión», expresó al medio Matt Wiegand, corredor de materias primas de FuturesOne en Nebraska. De esta manera, la promesa de los miles de millones sigue sin convencer a los corporativos, que continuarán operando bajo el acuerdo actual por la exportación de 25 000 000 de toneladas métricas.
Expectativa por la compra de los Boeing
Paralelamente a las negociaciones por productos agrícolas, China se mostró interesada en concretar una nueva compra de aviones Boeing. El gesto, que fue interpretado como una apuesta por la industria aeronáutica estadounidense, tampoco impactó positivamente en las acciones de la compañía, que experimentaron el mismo efecto que la soja.
Pues, previo al viaje de Trump, los accionistas tenían expectativas por la venta de hasta 700 unidades, que quedaron truncadas luego de que el primer mandatario confirmara que cerró el trato por 200, sin especificar los modelos. Al tanto de los acontecimientos, el republicano tomó la palabra y aclaró que existen posibilidades de que la cifra ascienda a 750.
