Mientras EE. UU. sostiene el combate contra las fuerzas de Irán en Medio Oriente, el mundo permanece expectante acerca del devenir del mercado del petróleo, que se vio sacudido por la reanudación del conflicto en el estrecho de Ormuz. Al respecto, la ONU advirtió sobre las consecuencias que el fenómeno podría traer al sector y a las pequeñas economías.
1. El precio del petróleo sigue en ascenso
Luego de que EE. UU. confirmara el fin del alto al fuego de 60 días, el estrecho de Ormuz volvió a ser foco de especulaciones que despertaron alarma sobre el agravamiento de la inestabilidad del mercado petrolero, que en los últimos meses se vio reflejada en la escalada del precio del barril, que incluso superó los US$100.
Atento a la reacción de la bolsa, el presidente Donald Trump aseguró que, en esta segunda etapa del conflicto con Irán, las Fuerzas Armadas estadounidenses garantizarían la circulación de los buques cargados de crudo y prevendrían ataques terroristas orientados a obstaculizar el envío del suministro.
Pese a ello, el incremento de los ataques en el Golfo Pérsico alentó nuevas subas. Según informó el medio internacional Reuters, este miércoles se registró una suba de alrededor de un 7 %. «Los futuros del Brent cerraron con una subida de US$6,65, alcanzando los US$90,74 por barril», puntualizaron. En consonancia, la cadena NBC reportó un aumento del 30 % en el costo de la gasolina en EE. UU. desde el comienzo del conflicto.
2. Un golpe a las pequeñas economías
En relación con los hechos, el informe «Perturbaciones en el estrecho de Ormuz» de la ONU subrayó el riesgo que representan los valores volátiles del suministro para el crecimiento sostenido de los países en desarrollo y los menos desarrollados. «Casi todos ellos dependen netamente de las importaciones de petróleo», señalaron.
En concreto, se trata de naciones que subsisten gracias a una fuerte dependencia de las exportaciones transportadas por Ormuz. Tal es el caso de Seychelles, que importa un 99 % del petróleo necesario para sus operaciones, de Uganda, dependiente en un 61 %, y de Mauricio, cuyas reservas son adquiridas en el extranjero en un 58 %.
Según las estimaciones del organismo, estos países sufrirían los efectos del aumento de los costos de importación en US$20 000 millones anuales, si la guerra continúa y «suponiendo que las cantidades se mantengan sin cambios respecto a los niveles de 2024». «Esto podría costar a algunas economías más del 5 % del PIB», advirtieron.
3. El declive de las exportaciones del Golfo Pérsico
Desde el comienzo de la guerra, consultoras internacionales como Kpler pronosticaron recortes en la producción de crudo de los países del Golfo Pérsico. En marzo, Reuters confirmó las previsiones con una desalentadora cifra: las exportaciones desde la región hacia el mundo disminuyeron un 60 % respecto a febrero, según datos correspondientes a la semana previa al 15 de marzo.
Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Irak, Omán, Catar, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos vieron colapsada su capacidad de comercialización con los países del exterior por la paralización de Ormuz, principal vía de transporte. En la misma línea, el mercado global de los fertilizantes, también concentrado en Medio Oriente, vio sus operaciones congeladas.
4. El auge de la industria estadounidense
Lejos de adoptar un rol pasivo, EE. UU. aprovechó el escenario para posicionarse como un proveedor fundamental de petróleo y GNL en el sistema internacional. Con una industria consolidada en el Golfo de México, la potencia americana cubrió la escasez y ganó nuevos clientes, alentando estimaciones de la EIA de que la producción alcance el récord de 13,6 millones de barriles este año.
Asimismo, el USDA convirtió el riesgo de faltante de fertilizantes en la oportunidad para impulsar la producción doméstica, y lanzó el programa FIELDS, que representó una inversión de US$500 millones para respaldar ambiciosos proyectos como el complejo Blue Point en Donaldsonville, Louisiana.
5. Una esperanza: la coalición marítima liderada por Arabia
Pese al complejo panorama, este jueves Reuters destacó la caída del petróleo Brent en US$1,26 hasta alcanzar los US$89,48 por barril, y vinculó el descenso a la propuesta de Arabia Saudita de crear una coalición para proteger el mar Rojo, orientada a preservar el transporte por rutas alternativas a Ormuz.
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