La energía limpia podría crecer mucho más de lo que pensamos.
Cada pocos años aparecen modelos más altos, con aspas más largas y una capacidad de generación mayor. Lo que hace una década parecía enorme hoy empieza a ser algo habitual.
La explicación es sencilla. A los ingenieros les interesa aprovechar vientos más fuertes y constantes, y eso suele encontrarse a mayores alturas.
Pero esta carrera por construir aerogeneradores cada vez más grandes ha terminado creando un problema que no estaba en los planes.
Porque una cosa es diseñar una turbina gigante.
Y otra muy distinta es conseguir montarla.
Cuanto más altas son las turbinas, más complicada se vuelve su construcción
La industria eólica lleva años buscando más potencia y una mayor producción de electricidad.
Por eso las nuevas generaciones de aerogeneradores han ido ganando tamaño.
A mayor altura, las corrientes de aire suelen ser más estables y eso permite mejorar el rendimiento.
Sin embargo, levantar estructuras de estas dimensiones no resulta tan sencillo.
Algunas piezas pesan cientos de toneladas y deben colocarse a más de 150 metros del suelo.
Las grúas utilizadas durante años en este tipo de trabajos empezaron a encontrarse con una limitación evidente.
Simplemente, muchas ya no eran suficientes.
Montar determinados parques exigía más espacio, más tiempo y una logística cada vez más compleja.
Y mientras las turbinas seguían creciendo, los fabricantes de maquinaria pesada comenzaron a enfrentarse a un desafío diferente.
Construir herramientas capaces de seguirles el ritmo.
El aumento de altura trajo una consecuencia que pocos imaginaban
La propia industria tuvo que adaptarse.
Porque no bastaba con fabricar torres más grandes o aspas más largas.
También hacía falta una forma de elevarlas.
Ese problema empezó a hacerse más evidente con las nuevas generaciones de aerogeneradores terrestres y marinos, que superan ampliamente las dimensiones habituales de hace unos años.
Las empresas especializadas comenzaron entonces a desarrollar máquinas más potentes y con mayor alcance.
En esa carrera apareció una compañía china que decidió llevar el concepto al extremo.
Su objetivo era crear una grúa preparada para trabajar con los molinos del futuro.
Y terminó batiendo un récord mundial.
La grúa más alta del planeta fue diseñada para responder a los nuevos desafíos de la energía eólica
La empresa Zoomlion presentó la LW3600-240NB, una grúa torre capaz de elevar cargas de hasta 240 toneladas.
Su altura máxima alcanza los 241,6 metros, una cifra que la convierte en la más alta del mundo dentro de su categoría.
La máquina fue desarrollada pensando en las nuevas turbinas de gran tamaño, cuya instalación se ha convertido en uno de los principales desafíos del sector.
Además de su altura, incorpora sistemas digitales para supervisar las maniobras y una estructura preparada para trabajar en condiciones exigentes.
Lo curioso es que hace no tantos años una máquina de estas dimensiones habría parecido innecesaria.
Pero las turbinas siguieron creciendo.
Y las grúas tuvieron que crecer con ellas.
