La firma estadounidense Air Products confirmó el freno total de la iniciativa Louisiana Clean Energy Complex (LCEC), que buscaba impulsar la producción de hidrógeno a nivel nacional. Además, anunció la cancelación de otros proyectos de relevancia para la expansión de la industria de las energías limpias en EE. UU.
Golpe al desarrollo del hidrógeno verde
Este martes, la empresa afincada en Pensilvania y dedicada a la comercialización de gases industriales, reveló que dio de baja los planes de construir un megacomplejo para la generación de hidrógeno bajo en carbono y apto para su empleo en el transporte diario.
Anunciado en 2021, el Louisiana Clean Energy Complex fue propuesto como un sistema pionero en la utilización de tecnologías de última generación para la captura de carbono. Además, estaba prevista la producción del llamado «amoníaco azul», fundamental en la fabricación de fertilizantes sustentables.
Con una inversión de US$4 500 000 000 000, la planta representaba también un estímulo clave para la prosperidad económica de la región. Sin embargo, su continuidad se vio afectada dado que «el retorno financiero previsto no cumple con los estrictos criterios de rentabilidad».
Asimismo, Air Products señaló que la situación actual del mercado de las energías verdes no es apta para realizar grandes apuestas financieras, ya que existen «difíciles condiciones comerciales, factores económicos específicos de cada proyecto y un desarrollo más lento de lo esperado» en el sector del hidrógeno.
De esta manera, el retroceso de la compañía develó el declive del entusiasmo empresarial y político que, a inicios de la década, estaba en auge, con importantes proyecciones para apuntalar la transición energética y romper la dependencia de los combustibles fósiles.
En esta misma línea, Air Products comunicó el cierre «de una planta de hidrógeno líquido con cero emisiones de carbono en Casa Grande, Arizona, y otros proyectos de menor escala», lo que constituye un duro golpe a la industria energética renovable.
A pesar de ello, la compañía también confirmó que mantiene «su compromiso de crecer de forma rentable en Luisiana, donde opera 18 plantas de gases industriales en todo el estado y la mayor red de gasoductos de hidrógeno del mundo».
El rol de Yara
Yara International ASA, considerada «líder mundial en nutrición de cultivos y amoníaco», también se encontraba involucrada en los planes Air. La empresa asumió, en 2025, un compromiso de adquisición de los activos de producción y distribución de amoníaco del complejo, del que finalmente decidió retirarse.
«El anuncio de no seguir adelante con el proyecto refleja que la rentabilidad financiera prevista no cumple con los criterios de inversión de Yara», explicaron. En consecuencia, el capital previsto para LCEC será reasignado en «inversiones a gran escala en amoníaco en EE. UU.».
La corporación mantendrá su compromiso con el despliegue de una estrategia crítica «para fortalecer su posición en la curva de costos» de la materia prima e «impulsar activamente» las inversiones en el área. Asimismo, confirmó que se encuentra «ultimando un acuerdo de comercialización y distribución» con Air Products para el producto proveniente de NEOM Green Hydrogen, en Arabia Saudí.
El costo de la decisión para Air Products
El comunicado oficial también reconoce la existencia de cargos contables extraordinarios por hasta US$2 900 000 000 en el tercer trimestre fiscal de 2026. Se trata de un monto compuesto por los gastos ya abonados para la construcción de la obra y por los gastos que conllevó la cancelación de contratos con proveedores.
A continuación, detallaron que llevarán a cabo la conclusión «responsable y ética de las actividades» y «el cumplimiento de las obligaciones contractuales pendientes en el emplazamiento de la parroquia de Ascension, en el lago Maurepas y sus alrededores, así como en los derechos de paso del oleoducto».
