El Banco Mundial advirtió que los precios de la energía todavía no alcanzaron su valor máximo en este 2026. Según un informe publicado recientemente, la guerra en Oriente Medio llevará las tarifas energéticas hasta un precio que no veíamos desde el 2022, año en que comenzó la invasión de Rusia a Ucrania. Se trata de un pronóstico alarmante, que tendrá impacto en el precio de los productos básicos, en la creación del empleo y en el desarrollo.
El estrecho de Ormuz, un factor clave
En el marco de este complicado conflicto, el cierre del estrecho de Ormuz es el principal factor de la crisis energética a nivel global. Es que este paso marítimo transporta más del 35% del petróleo mundial, por lo que muchos países quedaron sin sus reservas de crudo. Esto sacudió por completo al mercado mundial, que elevó sus precios de manera drástica en tiempo récord.
De acuerdo al informe presentado por el Banco Mundial, el bloqueo del estrecho ha desencadenado una reducción inicial del suministro mundial de alrededor de 10 millones de barriles al día, lo que marca el inicio de una de las mayores crisis del petróleo registrada hasta la fecha. Asimismo, los precios comenzaron a subir y, para los próximos meses, se estiman aumentos drásticos en esta área.
El grupo empresarial puso como ejemplo los precios del petróleo Brent, que se mantuvieron en más del 50% por encima de los niveles registrados a principios de año. En su caso, se espera un precio de US$86 por barril, un marcado aumento respecto a los US$69 registrados en 2025. Para los expertos, las perturbaciones más complicadas finalizarán en el mes de mayo y, para fines del 2026, la situación comenzará a normalizarse.
Pronósticos alarmantes
En este informe, el Banco Mundial resalta que los aumentos en el precio de la energía en 2026 serán de un 24% y alcanzarán niveles que no se registraban desde la invasión de Ucrania. Esta crisis energética, sumada a los aumentos históricos que alcanzaron el precio de varios metales clave, impactará de manera directa en los productos básicos, los cuales tendrán un alza del 16%.
«La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el incremento de los precios de los alimentos y, por último, con el de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda», explicó Indermit Gill, jefe y vicepresidente de Economía del Desarrollo del Grupo Mundial.
De acuerdo con el análisis del economista, las personas más pobres, que son las que gastan la mayor parte de sus ingresos en combustibles y alimentos, serán las más perjudicadas. Lo mismo sucederá con las economías en desarrollo, que deberán aumentar su pesada carga de deuda para sobrellevar esta situación. «Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el desarrollo a la inversa», aseveró.
Aumentos de precio en áreas clave
La situación de incertidumbre por esta guerra, al igual que la escasez actual de petróleo, son claves en el pronóstico alarmante del Banco Mundial. Según este documento, para mediados del 2026, los precios de los fertilizantes aumentarán un 31%, impulsando un alza del 60% en los precios de la urea. En caso de que el conflicto continúe, se prevé que hasta 45 millones de personas quedarán en una situación de inseguridad alimentaria aguda.
A la vez, se espera que los metales básicos, como el cobre, el estaño y el aluminio, alcancen sus máximos históricos, provocados por el aumento de la demanda de centros de datos, vehículos eléctricos y la energía renovable. Actualmente, los metales preciosos baten récords de precio y volatilidad, pero en los próximos meses podría aumentar un 42% si el contexto de incertidumbre geopolítica continúa.
En este marco, lo más preocupante será el aumento de los precios de productos básicos, que frenará el crecimiento en todo el mundo y llevará la inflación hasta un punto máximo. Esto tendrá impacto directo en las economías en desarrollo, que comenzarán a deteriorarse y registrarán un claro retroceso en su crecimiento anual.
