La crisis energética producida por la escasez de petróleo tuvo impacto directo en la economía global. En este marco, EE. UU. registró un notable aumento en el precio del combustible. Sin embargo, este miércoles, Chris Wright, secretario de Energía, destacó que la agenda de dominio energético de Donald Trump mitigó el efecto negativo de este escenario, a diferencia de Europa y Asia, donde los precios se elevaron de manera alarmante.
Una crisis global
A más de 3 meses del cierre del estrecho de Ormuz, la situación energética sigue siendo crítica y, al parecer, no hay una solución en el horizonte próximo. Ante el fracaso de las negociaciones, entidades como la Asociación Internacional de Energía (EIA) intentaron buscar soluciones para mitigar las consecuencias de este escenario, considerado como la escasez más grande de petróleo en la historia.
Una de las estrategias implementadas por esta entidad internacional fue la liberación de más de 400 millones de barriles de crudo de su reserva. Y si bien esto sirvió para estabilizar el mercado energético global, se trata de una solución temporal. Es por eso que gobiernos de todo el mundo presionan a EE. UU. e Irán para alcanzar un acuerdo que permita reabrir el estrecho, por donde transita más del 20% del petróleo mundial.
En este marco, Asia y Europa son las regiones más afectadas por esta crisis. Estados Unidos, por su parte, también sintió el impacto, con un encarecimiento en el precio de los combustibles y de las tarifas energéticas, lo que tuvo repercusiones directas en el costo de vida de los estadounidenses. Pese a las consecuencias registradas, la administración de Donald Trump está tranquila, ya que considera que el escenario en EE. UU. se mantiene estable.
Recientes declaraciones de Chris Wright
En una reciente entrevista en Fox News, Chris Wright sostuvo que los precios de la energía, del petróleo y del combustible están mucho más bajos en Estados Unidos que en Europa y Asia. Según explicó, esto pudo lograrse por la agenda de dominio energético impulsada por la administración trumpista. «Queremos que sean más bajos, y esos días están por llegar», aseveró el funcionario durante su participación televisiva.
No es la primera vez que desde el Gobierno nacional destacan el trabajo del presidente con su agenda. En múltiples oportunidades, destacaron que las desregulaciones y las inversiones para potenciar la producción de combustibles fósiles permitirían alcanzar una independencia energética, que a su vez reforzaría la seguridad nacional. Se trata de dos pilares del plan federal que lleva adelante la Casa Blanca.
Desde el inicio de esta nueva presidencia, Donald Trump aseguró que haría lo posible para disminuir la dependencia energética de China y de otros países, llevando a EE. UU. a recuperar el liderazgo global. Bajo esta iniciativa, eliminó numerosas regulaciones que frenaban el desarrollo de proyectos vinculados al petróleo. Además, impulsan la actividad nuclear dentro del país, con inversiones para aumentar el número de reactores avanzados.
Las autoridades explican que proyectos como el de los reactores nucleares avanzados son una pieza clave para alcanzar el dominio energético tan ansiado por el Gobierno federal. Por este motivo, anunciaron el «Renacimiento Nuclear Estadounidense», el cual consiste en ampliar esta tecnología nuclear para antes del 4 de julio, fecha en la que se conmemora los 250. º años de Estados Unidos.
Acuerdos internacionales
Otro ítem importante dentro del programa de dominio energético son los acuerdos internacionales vinculados a la explotación de minerales críticos. Las alianzas con la Unión Europea, con Japón y diversos países de Latinoamérica tienen un objetivo claro: dejar de depender de China. A través de esta estrategia, el Gobierno de Trump refuerza su propia seguridad energética, a la vez que expande su influencia.
