En entrevista con la cadena CNBC, el secretario del Departamento de Energía (DOE), Chris Wright, confirmó que la administración se aproxima a la inauguración del tercer reactor de última generación, que marcará el principio de la «era dorada de la energía nuclear».
El repunte de la industria nuclear estadounidense
Tras su retorno a la Casa Blanca, Donald Trump dejó en claro que la energía nuclear sería uno de los ejes de su política energética. En plena carrera tecnológica con China, y ante la creciente demanda eléctrica de los centros de datos, este suministro se postula como uno de los mejores candidatos para cubrir el flujo 24/7, con garantía de emisiones bajas.
Con la firma de la Orden Ejecutiva 14 301, la administración dio marco regulatorio al Programa Piloto de Reactores, una estrategia auspiciada por el DOE y cuyo fin es acelerar la construcción y el funcionamiento de una nueva generación de plantas nucleares.
La planificación fue diseñada para promover el desarrollo de reactores avanzados, modulares y microrreactores, propuestas que se diferencian de las estructuras tradicionales por su capacidad de producción en serie, su posibilidad de traslado y armado a demanda y los bajos costos de construcción.
La meta es que, hacia 2030, EE. UU. cuente con una red de reactores operando y abasteciendo gran parte del consumo eléctrico, además de consolidar un ecosistema idóneo para la prosperidad de los proyectos más ambiciosos en materia de inteligencia artificial.
Asimismo, el gobierno busca asegurar la soberanía energética, diversificando sus suministros de cara a prevenir crisis como la que desencadenó el reciente bloqueo del estrecho de Ormuz, a raíz de la dependencia que las potencias tienen con los hidrocarburos producidos en Medio Oriente.
Desde esta perspectiva, y próximo a celebrarse el 250 aniversario de la independencia estadounidense, Chris Wright subrayó los logros del DOE con el respaldo de instituciones como el Idaho National Laboratory (INL).
El funcionario destacó el inicio de las operaciones del primer reactor nuclear del INL en más de 50 años como una «tremenda» señal de los avances obtenidos gracias a la agenda energética del organismo que dirige. «Estamos en el comienzo de la nueva era nuclear justo ahora», manifestó.
Asimismo, recordó que se tratará de la entrada en funciones de la tercera planta de generación nuclear, con expectativas de llegar a julio con la fase de criticidad superada para los tres primeros proyectos. «Todos van a alcanzar la criticidad antes del 4 de julio», aseguró.
De camino hacia la comercialización
Wright citó dos antecedentes clave para dimensionar los avances de la administración en el área nuclear. En primer lugar, mencionó el logro de Antares, «el primer reactor no de agua ligera en alcanzar la criticidad en los Estados Unidos en más de 40 años».
En segundo lugar, recordó el reciente éxito de Valar Atomics y de Aalo Atomics, que también superaron las mismas pruebas. En esta línea, fue consultado respecto a los procedimientos a seguir para garantizar la comercialización de la energía producida en las instalaciones.
El dirigente afirmó que ya se iniciaron los trámites burocráticos para obtener los permisos con miras a que, entre 2027 y 2028, comience la producción de electricidad con base en energía nuclear.
El DOE aseguró las reservas de petróleo
El secretario también fue consultado acerca de la posibilidad de modificar el ritmo de la liberación prevista de 172 000 000 de barriles de crudo para continuar estabilizando el mercado de los hidrocarburos. Al respecto, afirmó que no hay planes para alterar la estrategia inicial.
Asimismo, destacó el mecanismo del gobierno para asegurar el mantenimiento de las reservas. En lugar de vender crudo a las refinerías, establecieron un préstamo de 1 barril por el retorno de 1,28 en el futuro. Como resultado de la transacción, está prevista la recuperación de 35 000 000 de barriles en los próximos años.
