Para 2035, la electrificación puede tener el dominio energético mundial, con una disminución de los combustibles fósiles en diversos sectores. Así prevé IRENA mediante un informe que analiza el uso de combustibles fósiles frente a los sistemas eléctricos por fuentes renovables en áreas primordiales como el transporte, industria y servicios residenciales.
La electrificación impone su liderazgo para el futuro
Hasta hace algunos años, los sistemas eléctricos o de fuentes renovables no eran la primera opción para grandes sectores como la industria y el transporte. Sin embargo, las innovaciones y avances permitieron que esa idea cambiara, y hoy en día son un complemento al sistema energético.
Mediante el almacenamiento de energía, pueden ofrecer estabilidad y constancia al sistema energético. Por tanto, IRENA afirma que para 2035 la electrificación estará consolidada y podrá ofrecer una red estable con disminución estructural en los combustibles fósiles.
Todavía hay un dominio de la energía proveniente del petróleo, carbón y gas, pero ese poder energético podría ir disminuyendo de forma gradual, a medida que las innovaciones en energía renovables se consoliden. No se trata de una competencia, sino de complementos que juntos pueden potenciar el sistema energético mundial.
Transporte, industria y sistemas en edificios son pilares para avanzar con la electrificación
Algunos sectores económicos tienen mayor dificultad para incorporar la electrificación a sus sistemas, pero los avances en tecnología están dando ese impulso. Se sabe que la eficiencia energética va más allá del ahorro económico, por lo que incluir sistemas renovables y autogenerar energía marcan la diferencia.
Uno de esos sectores que requiere mayor fortaleza eléctrica es la industria. La manufactura y las grandes industrias han estado dominadas desde hace décadas por los combustibles fósiles. Al tener maquinarias pesadas y trabajos continuos, hacen uso de petróleo, carbón y gas para sus procesos.
Sin embargo, existen alternativas verdes con fuentes renovables y almacenamiento en baterías que les permiten obtener la misma potencia, reducir costos con la autogeneración de energía y al mismo tiempo cuidar del medio ambiente, todo esto sin afectar sus procesos productivos.
Además, los edificios juegan un papel fundamental para la electrificación, ya que muchos usan sistemas de bombas, ventilaciones o calefacciones que pueden ser transformados hacia una gestión energética inteligente con mayor eficiencia en el consumo.
Por otra parte, el transporte es otro de los sectores que mayor incidencia en combustible fósil tiene. Si bien los vehículos eléctricos han tomado mayor auge con los años en particulares, todavía el transporte masivo y público se ve dominado por los combustibles fósiles. Pero gracias a las innovaciones, es muy posible que la adopción de sistemas eléctricos sea cada vez más común en el transporte.
El crecimiento de la electrificación reducirá el uso de combustibles fósiles
Uno de los grandes desafíos de la electrificación es que se requieren cambios y adaptaciones de las redes energéticas para su inclusión. Las fuentes renovables ofrecen una alternativa clara, pero si no se moderniza la transmisión de energía, se podría desaprovechar el recurso.
Desde que el cuidado ambiental y la emisión de gases entraron en el panorama mundial, la electrificación y las fuentes renovables ocupan un lugar en la agenda energética. Sin embargo, el combustible fósil sigue con el liderazgo en energías, pues solo en 2023 suministró cerca del 80 % de la energía primaria a nivel global.
La transición energética hacia una electrificación determina el futuro económico y climático hacia una mayor seguridad y estabilidad del servicio energético; es vital planear los cambios y adaptaciones del sistema. Por su parte, reducir el consumo de combustible fósil depende de políticas públicas, incentivos e inversiones públicas y privadas, por lo que es un cambio gradual que requiere de años para concretarse.
