Quien diga que hacer una transición energética es tarea sencilla, es porque nunca lo ha hecho. México no está exento de retos y ahora enfrenta uno nuevo: para lograr la meta de energía limpia en 2030 necesitará de 15 mil millones de dólares.
50 % de energía renovable para 2030, el ambicioso objetivo que se plantea México
El monto de 15 mil millones de dólares fue dado por presidente del Consejo Mexicano de la Energía (COMENER), Juan Acra López, quien asegura que estos recursos se destinarán a proyectos de energía renovable y ampliación de la infraestructura de transmisión eléctrica, como este proyecto de una energía que el mundo conoce y México produce.
El plan es contar con por lo menos el 50 % de la electricidad proveniente de fuentes renovables para el año 2030. De los 15 mil millones de dólares necesarios, se estima que 10 mil millones se usarán en la generación de energía limpia y 4 600 millones a la modernización del sistema de transmisión.
En este momento, las capacidades financieras de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) son insuficientes para cubrir con todos los proyectos, por lo que se requiere del sector privado para alcanzar la meta propuesta.
Sin embargo, uno de los principales retos para conseguir la inversión privada, es la incertidumbre jurídica del país. Recientes normas, reformas legales y cambios en los impuestos, ocasionan desconfianza en la empresa privada, por lo que se busca estabilizar las garantías y sumar esfuerzos del gobierno y el sector privado.
¿Cómo va la transición energética en México y qué tanto hemos avanzado?
A pesar de los esfuerzos, México no llegó a alcanzar en 2023 la meta del 35 % de energía generada por fuentes limpias. En ese año se alcanzó un 30 % debido la poca inversión, que ascendió a solo 2 860 millones de dólares.
Este estancamiento resalta la importancia de generar proyectos entre sector público y privado, a fin de acelerar la transición energética. Para ello, el sector privado propone un modelo de inversión en el que los activos serían transferidos al Estado después de 20 años de operación, permitiendo a la CFE aliviar su carga financiera y enfocarse en otras áreas prioritarias.
Uno de los factores clave que impulsa la necesidad de transición energética es la creciente demanda eléctrica, estimada en 9 500 megawatts adicionales para 2030. Esta demanda surge principalmente del sector industrial, que requiere soluciones energéticas confiables y sostenibles.
Atender este crecimiento, sin comprometer los objetivos climáticos, implica una combinación de inversiones en infraestructura de generación y transmisión, así como una estrategia efectiva para atraer capital privado.
Lograr la transición energética requiere de gran inversión, pero sus resultados serán para el futuro y las próximas generaciones
Para que el modelo sugerido por el sector privado sea viable, es imprescindible contar con un marco jurídico que de certeza a los inversionistas y garantías. La participación activa del sector privado es indispensable para financiar y ejecutar proyectos de energías limpias. Por tanto, se necesita establecer estabilidad jurídica, mediante un marco regulatorio claro y confiable que atraerá mejores inversiones.
Así mismo, incrementar la inversión en energías verdes y disminuir la inversión en combustibles fósiles o energías no renovables. Este enfoque es vital para el largo plazo, ya que solo de esta manera, se podrá alcanzar la demanda energética creciente que cada día aumenta con el avance de la IA e innovaciones tecnológicas (mira como la IA domina la energía renovable).
No será un camino fácil, pero es una oportunidad que se debe impulsar si queremos darle un planeta sano o existente a las próximas generaciones. Alcanzar estas metas requiere superar retos financieros, jurídicos y estructurales, con colaboración entre el gobierno y el sector privado, para asegurar un futuro energético limpio y sostenible para el país.
