Las fuentes renovables se consolidaron en estos últimos años como una herramienta clave para reforzar el sistema eléctrico frente al aumento de la demanda global. En este marco, los paneles solares ganaron un gran protagonismo por su amplio crecimiento, pero las baterías de almacenamiento no se quedan atrás. Según IRENA, los costos de este último sistema lograron estabilizarse en 2025 y gana terreno dentro del mercado energético global.
La importancia de las energías renovables
Las autoridades internacionales advierten que las energías renovables continúan siendo la fuente de generación eléctrica más competitiva en cuanto a costes, más aún en un contexto de crisis energética provocado por las tensiones geopolíticas. Esto se vio reflejado en la cantidad de proyectos que utilizaron estas fuentes, las cuales permitieron generar energía a un costo inferior al de la central de combustible más barata del mercado.
De acuerdo con los datos presentados por IRENA, las fuentes renovables en 2025 ayudaron a alcanzar un ahorro estimado de US$480 000 millones en combustibles fósiles y alrededor de 8,4 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono. De esta forma, se puede ver cómo estas fuentes no solo son más baratas, sino que también son cruciales para la estabilidad energética, económica y para el cuidado del medio ambiente.
Entre el 2024 y el 2025, la nueva generación de energía a gas natural, que hasta ese momento era una opción redituable, aumentó su costo. Este hecho se debe a factores externos, como la escasez de turbina, que prácticamente duplicó los gastos requeridos para mantener su planta de ciclo combinado, incluso alcanzando los US$2400 por kilovatio en Estados Unidos. Lo mismo sucedió en mercados como Italia, Alemania y Japón.
Cambios en los costos
El informe oficial de IRENA demuestra que la energía fotovoltaica ha disminuido alrededor del 95 % sus costos, consolidándose así como la fuente renovable más barata para la producción de electricidad en los mercados globales. Según los datos presentados por el organismo, la energía eólica terrestre y la eólica marina también registraron una caída de gastos del 71 % y el 65 %, respectivamente.
En este marco, las baterías comenzaron a tomar gran protagonismo entre las comparaciones: el costo de instalación de baterías a escala industrial de 4 horas se redujo en casi un 30 % en 2025. Hablamos de una caída aproximada de US$140 por kilovatio-hora, lo que sería alrededor del 95 % menos que su nivel en 2010. Estos precios transformaron los sistemas híbridos y fortalecieron el papel de estos sistemas frente a las necesidades energéticas.
Recordemos que en estos últimos años, la demanda energética creció de forma acelerada, en parte por las crecientes instalaciones de centros de datos para el desarrollo de la IA. Frente a ello, los sistemas híbridos solares, que combinan paneles con baterías, se convirtieron en una de las opciones principales para empresas de distintos sectores por su capacidad energética y por sus costos.
Respecto a ello, IRENA detalla que alrededor de una cuarta parte de toda la nueva capacidad energética a escala industrial se combinó entre estos dos sistemas. Es que la instalación de paneles solares permite generar energía constantemente, mientras que las baterías almacenan los excedentes y pueden utilizarlos cuando el sistema principal deja de producir. Esto brinda más seguridad, a un menor precio, sin depender tanto de factores externos.
Pronósticos de IRENA
Los pronósticos de IRENA destacan que los costos de las fuentes renovables deberían seguir en caída durante los próximos 5 años, aunque de manera desigual y más lenta. En el caso de las baterías de almacenamiento, el repunte en los precios de los metales a inicios del 2026 podría ralentizar la tendencia a la baja de los costos. Sin embargo, seguirán siendo una buena opción para la generación de energía en medio de la incertidumbre en torno al petróleo.
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