La Administración de Información Energética (EIA) publicó los resultados de un nuevo informe que posiciona a EE. UU. como un agente fundamental en el mercado energético gracias a su creciente capacidad de exportación. De la mano del crudo y el gas natural, la industria energética nacional va camino a convertirse en un importante proveedor a escala internacional.
EE. UU. bate récord en exportación energética
En un momento clave para la expansión del mercado local de las energías, y mientras el mundo intenta paliar los efectos negativos que la interrupción del comercio por el estrecho de Ormuz generó en pequeñas y grandes economías, la potencia occidental aprovechó las circunstancias para destacar en el panorama y ofrecer suministro seguro al resto de América, a Europa y a Asia.
Pero lejos de tratarse de un progreso temporal, la industria estadounidense de los hidrocarburos reporta un paulatino crecimiento. A partir de estadísticas recogidas en 2025, la EIA confirmó que las exportaciones totales de energía alcanzaron 31 cuatrillones de unidades térmicas británicas (quads), un 2% por encima del récord de 2024.
En contraste, el país disminuyó la adquisición de provisiones provenientes del extranjero, dato que se vio reflejado en la baja de las importaciones en un 5%. De esta manera, se trata de estadísticas que alientan la meta de la gestión de Trump de conquistar la soberanía energética y garantizar la capacidad de autoabastecimiento.
Pese al impulso de las alternativas renovables, que ganan cada vez más terreno para uso doméstico y comercial, el nuevo récord estuvo apuntalado en la venta de petróleo y gas natural, las dos fuentes que lideran el mercado de las energías en EE. UU.
El crudo encontró fieles compradores en el resto de Norteamérica, como también en países europeos y asiáticos, acaparando el 63% del total de las ventas. En la última década, los expertos señalaron el crecimiento del sector gracias a la flexibilización burocrática para las transacciones de petróleo, el aumento de la demanda mundial y la inversión en infraestructura.
En el caso del gas natural, las exportaciones lograron el récord de 9 cuatrillones de BTU, es decir, el 29% del porcentaje total. Como factor de relevancia para estas cifras, EIA subrayó la demanda de compra de los países europeos que vieron interrumpido el suministro por la guerra en Ucrania.
A su vez, las importaciones de gas continúan siendo importantes para complementar la producción nacional en épocas de alto consumo, como el período invernal.
El rol de la costa del Golfo
El relevamiento de la agencia también postuló a la costa del Golfo como el área que exporta más petróleo que el que importa. Se trata de una región con tamaño potencial que logra compensar y superar el déficit del resto de los sectores petroleros del país, por lo que su aporte es esencial para mantener equilibrada la balanza comercial.
Actualmente, la concentración de refinerías y terminales marítimas en lugares como Texas y Louisiana garantiza la obtención y el procesamiento del crudo pesado (ideal para mezcla) originario de la Cuenca Pérmica, que más tarde es exportado.
Para multiplicar esta capacidad, en marzo el Departamento del Interior confirmó la inversión de US$460 900 000 en los estados de la región, considerada como generadora del «97% de la producción energética de la plataforma continental norteamericana».
Texas, puntero en la distribución de gas
Ayer, el mismo organismo dio a conocer un reporte que postuló a Texas como el epicentro de la expansión de la red de gasoductos que facilitará el incremento de las exportaciones hacia 2027.
Los proyectos de Río Bravo Pipeline, Blackcomb y Hugh Brinson prometen multiplicar la capacidad de transporte desde la cuenca hasta las terminales. Por su parte, Port Arthur Pipeline Louisiana Connector y Pelican Pipeline son las dos iniciativas que replicarán el fenómeno en Louisiana.
