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Energía

El Foro Económico Mundial redefine la energía como un factor estratégico de competitividad y resiliencia

Por Luz Vaquero · 7 septiembre, 2026 · 4:27 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El Foro Económico Mundial redefine la energía como un factor estratégico de competitividad y resiliencia
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La reciente Reunión de Estrategia Industrial del Foro Económico Mundial celebrada en Múnich y azotada por una fuerte alteración del conflicto del estrecho de Ormuz dejó como resultado una drástica transformación de las corporaciones. Frente a una crisis de mercados similar a la del petróleo de 1973, los ilustres líderes mundiales de la industria decidieron que la energía no era una mera factura o gasto operacional, sino más bien una infraestructura crítica que había que proteger con anterioridad. Las empresas que lograron saltar la tormenta son aquellas que se habían reestructurado con anterioridad de forma proactiva. La energía ha pasado a ser una variable estratégica inapelable y planificada y en virtud de los modelos de negocio, controlada y construida.

El reto de las infraestructuras y la resiliencia operativa

Las conversaciones con la cúpula directiva aclararon que la resiliencia energética implicaba ir mucho más allá de la adquisición de nuevas tecnologías y requería carteras diversificadas y vías de aprovisionamiento alternas. Durante la crisis logística del estrecho de Ormuz, las economías asiáticas se vieron obligadas a desviar rápidamente cargamentos de gas natural licuado y los fabricantes de chips sufrieron las consecuencias de la interrupción del helio catarí, de modo que esta coyuntura validó empíricamente que tener muchas opciones es una cobertura costosa, pero completamente necesaria para evitar vulnerabilidades estructurales.

Ahora bien, el principal freno a la consecución de esta autonomía no es particularmente la capacidad de generación, sino que es donde perduran los cuellos de botella de la infraestructura física. Las viejas redes eléctricas, la escasez global de transformadores y las demoras en los permisos son hoy el mayor límite al despliegue de las energías limpias. Mientras que el capital no fluya hacia la modernización de las redes de transmisión con la misma urgencia que este lo hace hacia los activos de generación, las congestiones seguirán limitando el despliegue.

Disciplina de capital y transformaciones socioeconómicas justas

Para las empresas energéticas tradicionales, el gran reto reside en armonizar la rentabilidad instantánea con los requisitos ineludibles de la transición climática. La compañía noruega Equinor anticipa un crecimiento del 3 % de la producción de petróleo y gas, aunque pone atención a activos de bajo contenido en carbono y a límites de retorno muy ajustados para proteger sus balances. La transformación operativa funciona sobre la soberanía y la estabilidad a largo plazo y financia soluciones de bajo carbono mediante deuda a nivel de proyecto.

Desde el punto de vista de los países emergentes, la sucesión de esta transformación es fundamental para evitar desastres sociales. En Sudáfrica, con un 74 % de la electricidad procedente del carbón que da trabajo a 100 mil personas, la empresa pública Eskom ha tenido una lección importante después de que se cerrara una central térmica en 2022. La nueva estrategia nacional de transición justa tiene claro que el plan socioeconómico que contempla las poblaciones afectadas debe elaborarse y aprobarse antes de cerrar cualquier fecha de desmantelamiento industrial.

El riesgo climático y la asegurabilidad de los proyectos

La viabilidad del financiamiento de los nuevos desarrollos energéticos es cada vez más susceptible de depender del aseguramiento de las actividades directamente frente a los eventos de desastres naturales venideros. El riesgo físico se vuelve un factor protagónico que condiciona la viabilidad de crecimiento del negocio a largo plazo. Los expertos de compañías de seguros internacionales como Zurich apuntan a que la estabilidad económica podría requerir diseñar los activos para absorber estructuralmente condiciones de estrés climático desde su primera jornada.

Este proceso convierte a los seguros en una verdadera constricción del capital corporativo porque los prestamistas subrayan la condición previa e inexorable de contar con coberturas climáticas. Es importante que los gobiernos consideren estos factores para poder desarrollar propuestas eficientes y sostenibles. 

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Luz Redactora
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