La interrupción del suministro de petróleo a causa del cierre del estrecho de Ormuz ha tenido un impacto económico alarmante a nivel mundial. En este marco, la población trabajadora es la que más sufre, ya que ve cómo el aumento de precios tiene repercusiones directas en los costos de vida. Es por eso que la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) propuso una serie de medidas que permitirían mitigar estas consecuencias.
Negociaciones en proceso
Una de las consecuencias más significativas de la guerra en Oriente Medio fue el cierre del estrecho de Ormuz, lo que provocó la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia. Es que por esta vía marítima se transporta alrededor del 20% del consumo mundial de petróleo, siendo las regiones de Asia y Europa las más afectadas por esta drástica decisión de Irán durante la guerra contra Estados Unidos.
Frente a las consecuencias registradas por la clausura de este corredor comercial estratégico, el mundo entero presiona para que EE. UU. acelere las negociaciones con Irán. Actualmente, hay conversaciones en curso, aunque las posturas de ambos impiden alcanzar un acuerdo final. Desde la administración de Donald Trump descartan un trato que le permita a Irán controlar el estrecho, mientras que el régimen iraní no quiere renunciar al poder que tiene sobre esta vía.
Washington reconoce la urgencia de reabrir este corredor comercial, por lo que considera iniciar nuevamente acciones militares contra Irán para que acepte un acuerdo lo más pronto posible. Mientras tanto, la crisis energética global sigue vigente, los precios aumentan y la población sufre.
La necesidad de una pronta solución
Un nuevo informe de la IEA resalta la necesidad de estabilizar el mercado energético y encontrar soluciones urgentes a la presión económica que ejerce el cierre del estrecho de Ormuz sobre el precio de los barriles de crudo. Es por eso que idearon algunas estrategias que podrían implementar gobiernos y empresas para mejorar la situación del consumidor y mejorar la asequibilidad, sin descuidar la seguridad energética.
El organismo propone 10 medidas que podrían ser implementadas inmediatamente por gobiernos, empresas y hogares. Esta estrategia se centra en reforzar el transporte por carretera, que representa el 45% de la demanda mundial de petróleo, aunque también contempla la aviación, la cocina y la industria. Según sus análisis, la aplicación de estas medidas sería de gran utilidad para mitigar el impacto.
Desde la Agencia Internacional de Energía explican que, si esta situación no se resuelve, las repercusiones en los mercados energéticos y la economía global se agravarían cada vez más. Por este motivo, el organismo intenta encontrar soluciones para estabilizar el mercado, como la reciente liberación de 400 millones de barriles de su reserva. Además, mantiene contacto directo con gobiernos clave de todo el mundo para ajustar medidas.
Propuestas de la IEA
Muchas de las propuestas de la IEA son medidas que ya se han implementado en el pasado y tuvieron grandes éxitos, como el trabajo desde el hogar o la reducción de límites de velocidad en las autopistas a menos de 10 km/h. Así también fomentan la utilización del transporte público, el uso compartido de vehículos y una mejor planificación para mejorar la eficiencia de las operaciones de transporte de mercancías y reparto.
En otros ámbitos, propuso reducir viajes aéreos siempre que existan otras alternativas y desviar el uso de GLP de transporte hacia aplicaciones esenciales, como la cocina, lo que podría ayudar a hogares vulnerables. El uso de cocinas limpias también podría ser de gran utilidad en este contexto.
Esta lista también contempla medidas públicas como regulaciones, subsidios e incentivos específicos que podrían aplicar los gobiernos para ayudar a mitigar la crisis energética actual. Desde la Agencia Internacional de Energía destacan que esta estrategia, aplicada de manera inmediata, tendría beneficios notables y sería una gran opción hasta que EE. UU. consiga un acuerdo con Irán.
