La Administración de Información Energética analizó la situación del estado de California luego de la sequía de la nieve y vaticinó que, aunque la capacidad de generación de energía hidroeléctrica registró una baja como consecuencia del fenómeno, podrá recuperarse a mediano plazo y no afectará de forma determinante al suministro nacional, que concluirá este año con un 5% por encima del promedio del año pasado.
El impacto de la sequía de la nieve en California
El último invierno, California padeció los efectos de la «sequía de la nieve», caracterizada por la falta de acumulación de hielo en sus cordilleras. Las circunstancias despertaron la atención de las agencias ecológicas al representar una dificultad para la generación de energía hidroeléctrica.
A pesar de que la cantidad de precipitaciones registradas fue abundante, la realidad es que el derretimiento del hielo es la principal fuente de abastecimiento para las centrales, que en marzo vieron sus embalses inundados por el deshielo repentino que generaron las altas temperaturas.
Pese a ello, los depósitos no pudieron aprovechar las circunstancias por sus dificultades para procesar grandes cantidades de agua. En consecuencia, las represas sufrieron una importante pérdida del suministro, esencial para propulsar su sistema de energía limpia.
Ante la reducción de la cobertura hidroeléctrica, la demanda de gas natural abrió la puerta a nuevos incrementos en su precio, además de implicar una mayor quema de combustibles fósiles y el consecuente aumento de las emisiones de carbono.
Cabe destacar que la sequía de la nieve no se limitó a los paisajes californianos, sino que se extendió por el oeste, afectando a Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona, y disminuyendo la capacidad de embalses como Lake Powell o la represa Glen Canyon Dam, fundamentales para el suministro energético de los distritos.
Según Infobae, la cuenca del Colorado River Basin, que provee a más de 40 000 000 de personas, alcanzó una baja histórica en sus reservas de nieve, poniendo en riesgo no solo el abastecimiento energético, sino también el trabajo agrícola.
A pesar del escenario, la EIA afirmó que mantiene una perspectiva positiva acerca de la recuperación de la región y que, por lo que resta de 2026, las centrales podrán repuntar en la generación de energía hidroeléctrica y dejar atrás las limitaciones actuales.
El pronóstico de la EIA
A través de su informe mensual de Perspectivas Energéticas a Corto Plazo, la Administración dejó en claro que espera el aumento del 5% en la capacidad de generación de las fuentes hidroeléctricas en todo el país, aunque la sequía mantendrá bajo el promedio con respecto a los hitos alcanzados en la última década.
Mientras que las centrales lograron producir 245 mil millones de kilovatios-hora (BkWh) en 2025, para 2026 la EIA prevé alcanzar los 259 BkWh y cubrir el 6% de la demanda eléctrica nacional. En lo que respecta a California, adelantaron la posibilidad de alcanzar los 28,5 mil millones de kWh, cifra que marcaría un descenso del 6% en comparación con el año pasado.
Como factores determinantes, el organismo señaló el abrupto deshielo, que dejó los dos embalses más grandes, Shasta y Oroville, en un promedio histórico de almacenamiento de entre el 114% y el 124%, aunque las capas de nieve en Sierra Nevada, Sierra Central y Sierra Sur estaban «muy por debajo de lo normal».
Un sistema clave para el oeste
Considerado el cuarto mayor productor de energía hidroeléctrica en EE. UU., el sistema de California es un bastión para el abastecimiento del oeste que, en los últimos años, evidenció sus falencias y sus dificultades para adaptarse a los nuevos climas.
A pesar de destacar también por su capacidad para producir energía solar, lo cierto es que el sistema hidroeléctrico es fundamental para complementar a la infraestructura fotovoltaica y garantiza estabilidad más allá de la disponibilidad del sol.
Por ello, la resolución óptima de desafíos actuales como el calentamiento global y el deshielo temprano es una condición para trazar expectativas a futuro en un distrito que pretende alcanzar su meta de energía 100% limpia para el 2045.
