En ocasiones, la realidad, supera (y con creces) la ciencia ficción. Eso es precisamente lo que ha pasado. ¿Imaginas usar a la energía del espacio en la tierra con un láser? Pues deja de imaginar.
Este concepto ha sido explorado desde la década de los 40 por el escritor Isaac Asimov, que fue quien propuso la transmisión de energía desde el mismo espacio en su relato «Reason» de 1941. Con los avances actuales, investigadores de Europa, Japón y Estados Unidos están trabajando en hacer eso real.
El contexto actual de los programas espaciales ¿Es posible hacerlo?
El interés en la energía solar surge en un momento en el que Estados Unidos, después de cancelar su programa de transbordadores espaciales, tiene desafíos y no pocos.
Esto es lo que ha impulsado buscar vías más baratas y con aplicaciones comerciales, como el hecho de transmitir energía solar desde el espacio.
El proceso se trata de coger energía solar en el espacio y convertirla en una forma de energía que pueda ser transmitida de manera inalámbrica a la Tierra. La ventaja de hacerlo en el espacio es que la luz solar es mucho más intensa que en la tierra, donde la atmósfera filtra parte de la radiación.
Si se hace bien, podría ser hasta cinco veces más eficiente que las actuales tecnologías solares terrestres.
Láser: Una tecnología para transmitir energía desde el espacio
El láser es una evolución de la técnica máser, propuesta por Einstein en 1916. Los láseres permiten crear un haz de luz de alta intensidad, algo que consigue facilitar la transmisión de energía a través del espacio sin dispersarse, algo que sí pasa con las microondas.
Esta tecnología da ventajas, sobre todo en términos de la precisión en la concentración del haz de energía. El láser puede mantenerse concentrado, lo que facilita tanto la transmisión como la recolección de energía en la Tierra.
Los retos económicos y tecnológicos de la energía solar espacial
Uno de los mayores retos es su precio. La construcción y el lanzamiento de satélites para lograr recoger energía solar en el espacio son inversiones astronómicas.
Sin embargo, investigadores de la Universidad de Surrey en el Reino Unido están trabajando en soluciones algo más baratas. Se espera que, con la reducción de los precios de lanzamiento, la energía solar espacial pueda ser posible antes de lo esperado.
Experimentos y pruebas en el campo de la energía solar espacial
A lo largo de los años, varios proyectos lo han intentado. Un ejemplo es el SERT de la NASA, que se inició en el año 1999. Este ha estado trabajando en la transmisión de energía con haces. En Europa, la empresa EADS, hace pruebas con láseres en colaboración con la Universidad de Surrey.
En el año 2008, un experimento demostró que era posible enviar energía por microondas entre dos islas, separadas por 148 kilómetros, algo que confirmó que la transmisión a través de la atmósfera es posible.
¿Podría la energía solar espacial convertirse en una solución comercial?
Es posible que en el futuro, los avances en la tecnología, junto con las investigaciones en curso, hagan que la transmisión de energía desde el espacio sea una realidad en lugar de un sueño u obra literaria.
De llegar a ser así, la energía solar espacial podría unirse a la lista de novedades tecnológicas que vienen, literalmente, a cambiar el futuro de la humanidad.
Hoy los avances están haciendo que todo esto este cada vez más cerca. Aunque aún queda un largo camino, esa visión de poder hacer energía limpia desde el espacio y transmitirla a la Tierra podría cambiarlo todo. Podría cambiar la forma en que producimos y consumimos energía, abriendo nuevas vías para todos.
