Hay muchos tipos de energías. La mayoría nos ayudan a hacer nuestra vida más fácil. Sin embargo, hay alguna energía que es difícil de controlar. Una energía que, de hecho, puede ser mortal. De ahí las dudas que existen hoy sobre si es bueno buscarla o es mejor… nunca encontrarla.
Una energía temida, pero que hoy representa una posibilidad a nivel mundial
En las últimas décadas, hay un material que ha sido una de las fuentes de energía más controvertidas del mundo entero. En México, de hecho, el elemento del que hablamos hoy por hoy, es una oportunidad desperdiciada.
Desde los años ’70 hemos tenido grandes reservas del mineral, pero su potencial no ha sacado a la luz todo lo que tiene para darnos, sobre todo después de que el gobierno decidiera desmantelar la industria nuclear en los ’80.
Es el uranio, un mineral que hoy, ante la creciente demanda de energía limpia, así como la presión que hay del cambio climático, pone a México en un dilema: ¿es hora de reconsiderar el uranio como una opción para su futuro energético o seguir temiendo sus riesgos?
Uranio: un pasado prometedor, un presente incierto
La historia del uranio en México comenzó en el año 1972. Fue en este año cuando el gobierno creó varios proyectos para investigar y explotar el recurso. Para el año 1983, el país ya había visto algunas reservas, reservas estimadas en nada menos que los 160 mil toneladas de U3O8 (óxido de uranio).
¿Dónde? Distribuidas en estados como Sonora, Chihuahua y Durango. Con este auge, la empresa Uranio Mexicano empleaba a miles de personas en actividades relacionadas con la minería y el procesamiento del uranio. Algo que, como sabemos, tiene riesgos.
Cuando el presidente Miguel de la Madrid, en los ’80, firmó una ley que clausuraba todo proyecto nuclear, la empresa Uranio Mexicano fue disuelta y el enfoque del gobierno cambió hacia otras fuentes como la hidroeléctrica y la geotérmica. Desde entonces, el país tiene un elemento deseado por todo el planeta, pero oculto por cuestiones que no son cualquier tontería.
El resurgir del uranio: ¿Representa una oportunidad o es un riesgo?
Con el interés por las energías limpias y también, la demanda de electricidad, el uranio ha vuelto a ser una opción para producir de energía. Energía más sana. En países como India, que generan el 15% de su electricidad con energía nuclear, el uranio ha demostrado que, tratado con respeto, es una energía limpia y menos contaminante que otras.
En México, las reservas que quedan de uranio pueden valer para abastecer la demanda de energía eléctrica (si se hace de forma responsable). Sin embargo, el debate todavía está ahí. El debate sobre los posibles riesgos de la energía nuclear, como los desechos radiactivos y el temor a desastres nucleares. Algo que ya ha pasado.
Un futuro incierto pero prometedor
Con la presión sobre los combustibles fósiles y el cambio climático, México puede tener un tesoro oculto desde hace décadas. Una solución para poder diversificar la matriz energética y, además, reducir las emisiones de CO₂. Así, la planta nuclear de Laguna Verde, opera desde los ’90, y es todo un ejemplo de cómo el uranio puede contribuir a darnos la energía eléctrica.
Sin embargo, para que México aproveche su potencial en uranio, es necesario reconsiderar su enfoque sobre la energía nuclear y encontrar un equilibrio entre la seguridad, la sostenibilidad y el aprovechamiento de todo lo que la madre tierra nos ofrece.
Si México decide dar el paso hacia la explotación del uranio, podría posicionarse como líder en el sector. Y es que el uranio, que hace décadas se dejó de lado, puede ser hoy la solución a muchos problemas. Todo ello, claro está, haciendo las cosas con sentido común.
