¿Tenemos los días contados en el planeta? Hay muchas actividades que están destruyendo a la Tierra y todo nuestro ecosistema y podrían llegar a México, como estas máquinas extrañas que podrían ser el inicio del fin para la vida marina. La historia que nunca debemos escribir si queremos vivir por más años en la Tierra.
Potencial minero a costo de un daño ambiental, ¿Estamos cuidando o destruyendo lo que tenemos?
Una pregunta que nos hacemos muy a menudo, es si estamos haciendo lo suficiente por cuidar el planeta. De hecho, el mismo planeta ha entrado en modo supervivencia: así está usando los océanos para salvarnos, entonces ¿Qué estamos haciendo nosotros por preservarlo?
En Noruega se inició una polémica global al aprobar la minería submarina para extraer minerales esenciales como el magnesio, cobalto, cobre y níquel, que se usan en la producción de las baterías de autos eléctricos. Pero, la vida marina está sufriendo las consecuencias de estos avances.
Si bien, estamos claros en que debemos enfocarnos en energías verdes y eliminar la dependencia de los combustibles fósiles, usar minería submarina, acabará con los ecosistemas, así que, hacer una transición eléctrica a costa del medio ambiente es contradictorio y sin sentido alguno.
Esta decisión abre todo un debate que trasciende fronteras, enfrentando el impulso por una economía verde contra la urgente necesidad de preservar los ecosistemas marinos. No se puede retroceder en el camino de las energías limpias, ya que si implican daños ambientales en su producción, dejan de serlo.
Máquinas que extraen minerales submarinos, pueden representar millones económicamente, pero a un costo mayor e irrecuperable, que es el medio ambiente. Aunque es una industria en fase inicial, el simple hecho de tenerlo en cuenta puede ser muy perjudicial.
¿Está México considerando la minería submarina? Esto es lo que sabemos
A pesar del atractivo económico, expertos y organizaciones ambientales como Greenpeace han advertido que los impactos ecológicos podrían ser irreversibles. La actividad genera contaminación acústica, lumínica y un aumento en la turbidez del agua, afectando a especies de crecimiento lento y vulnerables.
En el caso mexicano, el Servicio Geológico Mexicano ha sido claro: está prohibido realizar minería en áreas naturales protegidas, como arrecifes, cauces de aguas nacionales, zócalos submarinos, y otras zonas ecológicamente sensibles.
Pero, hay una zona de interés que corre peligro para este tipo de minería, en una región de aguas internacionales cercana a México: la zona Clarion-Clipperton, ubicada entre el país y Hawái. Cuenta con gran riqueza mineral, por lo que, si la atrapan para la minería, pueden destruir su equilibrio natural.
Por su parte, Greenpeace advirtió que la minería submarina, es todo un riesgo directo para México, por su cercanía con áreas protegidas como el Pacífico Mexicano Profundo y el Archipiélago Revillagigedo, considerado Patrimonio Natural de la Humanidad.
México fue elegido como presidente del Consejo de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (AIFM), encargado de regular actividades en aguas internacionales. A pesar de este papel, el país no tiene una postura clara sobre la minería submarina, así como en esta mina que está secando los ríos.
Esto provoca preocupación entre ambientalistas, quienes exigen al gobierno mexicano que se oponga a esta práctica destructiva y evitar por completo la minería submarina a gran escala. Una práctica que pone en peligro la vida marina y a nuestro planeta, al dañar lo poco que nos queda.
Así que, usar estas máquinas para la minería submarina plantea un dilema urgente: ¿Sacrificar los ecosistemas marinos en nombre del progreso tecnológico? Si bien la transición hacia energías limpias es necesario, hacerlas a costa del ambiente, no conviene para nada, un futuro eléctrico a costa del medio ambiente no tiene sentido.
