El Popocatépetl está en el ojo de mira más que nunca. Un volcán que ha dado señales de que, antes que más tarde, puede rugir… Sin embargo, sus cenizas, lejos de ser un problema, pueden ser la solución que estamos esperando. Una solución capaz de abrir nuevas oportunidades para la innovación energética y el propio desarrollo sostenible del mundo.
Un recurso inesperado: Unos elementos con gran valor que nadie creía
Siempre han sido vistas como algo negativo. Como una especie de motivo de alerta. Algo que puede poner la vida en peligro, ya que estos elementos son malos para el medio ambiente y para la salud. Son las cenizas que escupe por su “boca”.
Cenizas que han sido investigadas por la Universidad Española de Barcelona. Esta universidad ha demostrado que al compactar las cenizas y someterlas a diferentes ciclos térmicos, se mantienen unas propiedades clave como son la conductividad térmica y la estabilidad química.
Este descubrimiento presenta toda una alternativa a los métodos tradicionales de almacenamiento de energía, como las sales fundidas, que aunque efectivas, son caras y tienen más de un inconveniente. En cambio, estas cenizas volcánicas son algo más baratas, abundantes y, lo mejor, capaces de soportar muy altas temperaturas, lo que las hace un material adecuado para la tecnología de almacenamiento térmico.
Energía solar concentrada: un futuro más limpio para todos
Una de las “bondades” más importantes de estas cenizas volcánicas son su potencia para mejorar el propio sistema de almacenamiento en la energía solar de manera concentrada. Esta tecnología usa espejos para generar temperaturas altas y luego, esa energía generada se hace electricidad. Usando cenizas volcánicas como material de almacenamiento térmico, se aumenta la eficiencia y también se da una solución mucho más limpia.
Así que, este método de obtener energía no solo es algo nuevo, también puede beneficiar, y mucho, a las comunidades cercanas a este volcán como las de Atlixco en Puebla, Tlaxcala y Veracruz, ya que genera energía limpia y contribuye a la reducción de las emisiones de carbono.
Un doble beneficio: económico y también ambiental
El hecho de aprovechar estas cenizas para almacenamiento de energía trae un doble beneficio. Desde el punto de vista de la economía, las cenizas dan una alternativa más asequible. Además, recoger y procesar estas cenizas puede generar nuevas oportunidades de empleo para la población que viva cerca.
Por otro lado, si nos centramos en la perspectiva ambiental, usar cenizas volcánicas como recurso de almacenamiento térmico, va a ayudar a mitigar los efectos negativos que tiene este material.
Desafíos y oportunidades para el futuro de un volcán que dará que hablar
Hay mucho trabajo por delante. Y, a pesar de los avances que nos da el uso de estas cenizas, hay que tener en cuenta que se necesita una infraestructura bastante especial para poder hacer todo el proceso sin que ello, suponga problemas.
Además, hay que seguir monitoreando este volcán para asegurar que los riesgos que están asociados a la acumulación de ceniza no supongan problemas para la salud para los miles de personas que viven cerca del imperioso volcán. Además de eso, la implementación de esta tecnología puede hacer que México se convierta en un protagonista importante en un sector, tan nuevo como apasionante.
En resumen, mientras México sigue vigilando muy de cerca la actividad del Popocatépetl, también tiene una oportunidad para convertir ese riesgo en toda una ventaja. Usar las cenizas como recurso para almacenamiento térmico de energía no solo puede traducirse en un futuro limpio, también ofrece una solución para las docenas comunidades cercanas, destacando a México como líder en esta carrera hacia un mundo más sano y limpio. Un mundo, donde queramos estar.
