Como parte de su agenda energética, la administración de Donald Trump reactivó el oleoducto Sable, una decisión bastante cuestionada por el Gobierno de California. Desde el Departamento de Energía defendieron esta medida y destacaron los beneficios obtenidos luego de poner en marcha estos pozos. En una reciente entrevista televisiva, Chris Wright aseguró que en estos últimos meses California aumentó un 20% la producción de gas y petróleo.
Cuestionamientos sobre el oleoducto Sable
La reactivación del oleoducto Sable generó fuertes cuestionamientos por parte del Gobierno de Gavin Newsom y organizaciones vinculadas al cuidado del medio ambiente. Es que esta infraestructura energética representa un gran riesgo para la población, algo que ya se vio en 2025, cuando fue responsable de un derrame devastador para la región a causa de la corrosión y el mal estado de las tuberías.
Según los informes oficiales sobre este grave hecho, se derramó más de 400 000 galones de crudo, causando un impacto ambiental masivo que tuvo repercusiones durante años. Por este motivo, las autoridades locales cuestionaron la decisión de Donald Trump de poner en funcionamiento nuevamente esta infraestructura, que se mantenía inactiva desde el 2015. Incluso el Tribunal Supremo de Santa Bárbara advirtió que la decisión estaba fuera de lo legal.
El dictamen de la Justicia local destaca que la orden del Departamento de Energía, en virtud de la Ley de Protección y Defensa, no invalida la medida cautelar previa, que impide a la empresa Sable Offshore Corp. operar el oleoducto sin la autorización estatal. Por su parte, Newsom denunció que el Gobierno federal utilizó la emergencia energética provocada por la misma guerra que Trump inició para reactivar de manera ilegal el oleoducto.
Informe del Departamento de Energía
Otro de los principales reclamos del Gobierno local radicaba en la falta de resultados prometidos por la administración de Donald Trump, que había asegurado que la reactivación traería alivio al bolsillo de todos los californianos. Sin embargo, a más de un mes de su reapertura, nada de eso se había cumplido. «Actualmente, los estadounidenses pagan más de US$10 000 millones más en las gasolineras que antes del inicio de la guerra imprudente», había denunciado Newsom.
Meses después de esta denuncia, el secretario de Energía, Chris Wright, brindó datos alentadores sobre el funcionamiento del oleoducto de Sable. En una reciente entrevista televisiva con Fox Business desde Santa Bárbara, el funcionario confirmó un notable aumento en la producción energética, lo que confirmaría el éxito de la decisión del Gobierno federal respecto a esta infraestructura.
«Estos son pozos perforados hace décadas, simplemente ahí, inactivos. Por eso, utilizamos la Ley de Producción de Defensa para reactivar la actividad productiva, lo que permitió un aumento de la producción de petróleo y gas de California en un 20%, solo girando una válvula», manifestó el funcionario.
Agenda energética de la administración de Trump
La decisión de reactivar este oleoducto responde a la agenda de Donald Trump, que tiene como objetivo reforzar la seguridad energética del país a través del desarrollo de proyectos vinculados a la producción de combustibles fósiles. Asimismo, la administración republicana deja atrás el objetivo de transición energética y le da protagonismo al gas y al petróleo, dos recursos que fueron fuertemente regulados durante la gestión de Joe Biden.
Para alcanzar este objetivo, el Departamento de Gestión Ambiental (EPA) lleva adelante un plan de desregulaciones, con el único objetivo de reactivar los grandes proyectos energéticos en estas áreas. De esta forma, elimina trabas burocráticas, brindando respaldo legal y económico a empresas petrolíferas y de gas, así como también a las centrales de carbón. Se trata de una estrategia bastante criticada por las organizaciones ambientales y el sector político opositor.
