Parece que producir energía solar también puede tener un costo que no siempre se mide en dinero.
En California, una parte de un enorme proyecto solar ya comenzó a enviar electricidad a la red, mientras el resto continúa en construcción.
Pero cerca de la obra, algunos vecinos llevan años denunciando problemas muy diferentes: árboles de Josué eliminados, polvo y preocupación por el agua.
Y debajo de ese terreno apareció algo que aumentó todavía más la inquietud.
¿Qué encontraron en el suelo?
Qué es el proyecto Aratina y cuál es su alcance
Detrás de este gran proyecto se encuentra la empresa Avantus, que planea desplegar sus paneles sobre una extensión de aproximadamente 2300 acres en el desierto.
La primera fase, Aratina 1, ya está en operación comercial. Tiene 200 megavatios de capacidad solar y 500 megavatios-hora de almacenamiento.
El resto del complejo continúa en construcción.
Según los datos presentados por la propia compañía, cuando todo el proyecto esté terminado alcanzará 350 megavatios de capacidad solar y contará con 952 megavatios-hora de almacenamiento mediante baterías.
Avantus calcula que la planta completa podrá generar electricidad equivalente al consumo de más de 180 000 viviendas.
La empresa también asegura que la construcción genera puestos de trabajo, aporta ingresos fiscales a la región y contempla medidas para compensar parte del impacto sobre las plantas y los animales del lugar.
Pero esas cifras cuentan solo una parte de lo que está ocurriendo alrededor de la obra.
Por qué protestan las comunidades de Boron y Desert Lake
Aunque el proyecto avanza y una de sus fases ya está produciendo electricidad, parte de los residentes de Boron y Desert Lake lleva años cuestionando lo que ocurre durante su construcción.
Los vecinos describen un cambio importante en la zona por la presencia de camiones, maquinaria pesada, ruido y polvo.
Además, el paisaje también está cambiando.
Para preparar el terreno y colocar los paneles se han retirado miles de árboles de Josué. Son árboles de tronco retorcido y aspecto único que tardan décadas en crecer y forman parte del paisaje característico del desierto de Mojave.
Ver caer estos árboles ha generado indignación entre algunos vecinos y grupos ambientalistas.
Pero no es solo un problema relacionado con el paisaje.
Uno de los temas que más preocupa es el agua
En una zona tan seca, algunos residentes cuestionan la extracción de agua subterránea utilizada durante las obras. Un vecino incluso relacionó la pérdida de su pozo con el bombeo realizado para el proyecto.
La empresa niega que esa extracción sea la causa y no existe una determinación independiente que confirme esa relación.
Otro problema señalado por los vecinos es el polvo.
Mover tierra en un entorno desértico puede levantar grandes cantidades de partículas, por lo que el control del polvo forma parte de las medidas ambientales aplicadas durante la construcción.
A pesar de que el condado de Kern ha aprobado este proyecto en su extensión, esta preocupación tiene un motivo particular.
Porque en el suelo de la zona ya se había encontrado un organismo capaz de provocar una enfermedad respiratoria.
Qué encontraron en el suelo y por qué preocupa a los vecinos
Se trata del Coccidioides, el hongo que causa la fiebre del valle.
Este microorganismo vive naturalmente en los suelos secos de algunas zonas del suroeste de Estados Unidos. Cuando sus esporas llegan al aire y son inhaladas, pueden provocar una infección.
Antes de que avanzaran las principales obras, miembros de la comunidad participaron junto con investigadores en la recolección de muestras de suelo en el área.
Los análisis detectaron Coccidioides en siete muestras.
Ese resultado ayuda a entender por qué el polvo preocupa tanto a algunos residentes.
Pero hay una diferencia importante.
Encontrar el hongo en el suelo no demuestra que la construcción de Aratina Solar Center haya causado casos de fiebre del valle en personas.
Lo que confirma el análisis es que el microorganismo estaba presente en parte del terreno.
Ante las preocupaciones por el polvo, el proyecto contempla medidas para reducirlo durante las obras, entre ellas humedecer caminos y superficies de trabajo.
La situación con el agua tiene una incertidumbre parecida
Hay vecinos que relacionan los problemas de sus pozos con el bombeo del proyecto, mientras la empresa rechaza esa explicación y no existe una determinación independiente que establezca esa causalidad.
Mientras tanto, Aratina sigue avanzando.
Una parte ya produce electricidad y el resto continúa en construcción.
Al mismo tiempo, miles de árboles de Josué fueron retirados y los vecinos siguen planteando preguntas sobre el polvo y el agua.
En el caso de la fiebre del valle, por ahora hay algo que sí se puede afirmar y algo que todavía no.
El hongo estaba en el suelo.
Que la construcción haya provocado infecciones concretas es otra cosa, y hasta ahora no está demostrado.
¿Te ha servido este artículo?
Recibe cada semana lo que de verdad importa
Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.



