Saltar al contenido
viernes, 11 de septiembre de 2026 Edición Estados Unidos · en español
Energía

Instalaron cercas de 6,6 pies en cuatro parques solares de Massachusetts para impedir el paso, pero pronto se dieron cuenta de que los «intrusos» seguían llegando, así que colocaron cámaras para identificarlos y descubrieron que se trataba de ciervos, coyotes y pavos silvestres que paseaban por las instalaciones

Por Skarlett Soto · 11 septiembre, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Instalaron cercas de 6,6 pies en cuatro parques solares de Massachusetts para impedir el paso, pero pronto se dieron cuenta de que los «intrusos» seguían llegando, así que colocaron cámaras para identificarlos y descubrieron que se trataba de ciervos, coyotes y pavos silvestres que paseaban por las instalaciones
Imagen generada con inteligencia artificial
No te pierdas nadaSíguenos en Google News

Los paneles solares pueden cambiar muchas vidas.

Pero esta vez no hablamos de la vida de las personas, sino de los animales.

Su rutina puede cambiar por completo cuando un terreno que antes estaba abierto se llena de paneles, estructuras metálicas y cercas.

Eso fue lo que quiso investigar Brandi L. Van Roo en cuatro pequeños parques solares de Massachusetts.

Había algo que llamaba especialmente la atención.

Las instalaciones tenían cercas de más de 6 pies de altura. A simple vista, parecía difícil que ciertos animales pudieran atravesarlas.

Pero las cámaras mostraron que algo estaba pasando.

¿Cómo conseguían entrar?

Qué ocurre con los animales cuándo se instala un parque solar

Un parque solar puede parecer un lugar bastante tranquilo.

Pero para los animales que ya vivían en ese terreno, la llegada de paneles y cercas supone un cambio importante.

Para ver qué ocurría allí, el estudio analizó cuatro pequeñas instalaciones del centro de Massachusetts.

Después comparó esos lugares con terrenos manejados para la fauna y, cuando fue posible, con campos agrícolas de heno.

Los investigadores querían saber qué animales seguían apareciendo en cada uno de estos espacios.

Y los resultados dejaron una primera sorpresa.

No encontraron diferencias estadísticamente significativas en las detecciones de aves y mamíferos entre los distintos tipos de terreno.

Eso ya era llamativo.

Sobre todo porque los parques solares tenían algo que los otros lugares no tenían: estaban rodeados por cercas bastante altas.

A pesar de esa barrera, algunos animales seguían apareciendo dentro.

No es lo mismo un parque pequeño que un megaproyecto

Eso no significa que los parques solares sean buenos para la fauna.

De hecho, los propios resultados obligan a ser bastante cuidadosos.

El estudio solo analizó cuatro instalaciones y registró si los animales estaban presentes o no. No permite saber cuántos había realmente ni sacar conclusiones generales sobre su diversidad.

Y hay otro detalle importante.

Estamos hablando de parques pequeños.

La situación puede cambiar bastante cuando las instalaciones ocupan extensiones enormes.

En Wyoming, por ejemplo, otra investigación siguió a los berrendos alrededor de una gran instalación solar.

Allí ocurrió algo muy diferente: estos animales redujeron el uso de las zonas cercanas al proyecto después de su construcción.

Por eso, lo ocurrido en Massachusetts no se puede aplicar a cualquier parque solar.

Pero todavía quedaba por resolver lo más curioso.

Si aquellas instalaciones tenían cercas de unos dos metros, ¿por dónde estaban entrando los animales?

Las cercas tenían un punto débil

La respuesta no estaba en la altura.

Estaba mucho más abajo.

Los investigadores encontraron espacios entre la parte inferior de las cercas y el suelo. Los huecos más habituales eran de 8 o 12 pulgadas, aunque uno llegaba hasta las 30 pulgadas.

También encontraron señales de excavación debajo de algunas zonas.

Y las cámaras terminaron de resolver el misterio.

Dentro de los parques aparecieron ciervos de cola blanca, coyotes y pavos silvestres.

Una cerca alta no había convertido necesariamente esas instalaciones en lugares inaccesibles

Tampoco significa que los animales estuvieran mejor allí.

El estudio solo confirmó su presencia y trabajó con una muestra muy pequeña. Por eso, no demuestra que los paneles solares beneficien a la fauna.

Lo que sí deja es una pista interesante.

Cuando construimos un parque solar, no basta con mirar los paneles. El tamaño del proyecto, las cercas y hasta el espacio que queda debajo de ellas pueden cambiar la manera en que los animales se mueven por el terreno.

La energía solar puede ayudar a reducir el uso de combustibles fósiles.

Pero si queremos que conviva con la fauna, también tenemos que mirar qué ocurre a ras del suelo.

 

Puedes revisar el estudio completo en: Van Roo, B. L. (2026). Wildlife communities at solar arrays. Northeastern Naturalist, 33(2), 217–229. https://doi.org/10.1656/045.033.0210

¿Te ha servido este artículo?

Recibe cada semana lo que de verdad importa

Análisis de energía, clima y naturaleza en tu correo. Gratis y sin spam.

Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

Más en Ecoportal