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Energía

Descubren que las turbinas eólicas marinas no solo generan energía limpia, con el paso del tiempo sus bases terminan convirtiéndose en parte del ecosistema y cuando eso ocurre pueden alterar la red alimentaria

Por Skarlett Soto · 9 agosto, 2026 · 4:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Descubren que las turbinas eólicas marinas no solo generan energía limpia, con el paso del tiempo sus bases terminan convirtiéndose en parte del ecosistema y cuando eso ocurre pueden alterar la red alimentaria
Imagen generada con inteligencia artificial
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Los peces y moluscos del océano encontraron un nuevo lugar para vivir.

Con el paso del tiempo, el acero que queda bajo el agua comienza a cubrirse de algas, mejillones y otros organismos marinos.

Se creó un lugar muy activo donde antes había muy poca vida.

Sin embargo, esto no siempre significa que el mar esté más saludable.

¿Cómo puede una simple turbina cambiar la forma en que los nutrientes se mueven y afectar toda la cadena alimentaria del mar?

La turbina cambia el océano antes de producir su primer kilovatio

Para entender lo que ocurre con las turbinas, hay que pensar en cómo es el fondo del mar en esos lugares.

Por lo general, estos parques eólicos se construyen sobre grandes planicies de arena y barro, donde predominan los fondos sedimentarios y una comunidad marina distinta a la que vive sobre superficies rocosas.

Pero todo cambia cuando llegan los barcos y colocando los grandes pilotes de acero, rodeados de toneladas de piedras para que la corriente no mueva el suelo.

En poco tiempo, el desierto submarino adquiere una estructura muy grande.

La naturaleza reacciona casi de inmediato.

En pocos días, bacterias y algas pequeñas cubren el metal y las rocas con una capa pegajosa.

Con el tiempo, esa primera capa favorece la llegada de percebes, anémonas y mejillones que utilizan estas superficies duras para fijarse y resistir las corrientes.

A medida que pasan los meses, lo que era un bloque de acero frío se vuelve un lugar lleno de grietas y lugares donde esconderse.

Allí se refugian cangrejos, gusanos y camarones, que a su vez atraen a peces más grandes que buscan comida fácil.

Lo que comenzó como una construcción se convierte en un lugar lleno de vida.

Los mejillones pueden redirigir la energía de toda una red alimentaria

Los mejillones son los que realmente hacen que todo cambie. 

Se instalan en la parte sumergida de la turbina y filtran mucha agua para alimentarse.

Con esto, absorben los nutrientes que flotan y expulsan materia orgánica que cae al fondo del mar, lo que sirve de comida para los animales que viven allí.

Muchos moluscos juntos hacen que la columna de agua y el suelo del océano se conecten de una manera que antes no sucedía.

Con ello, parte del flujo de energía dentro de la red alimentaria puede modificarse.

Los peces grandes vienen a cazar cerca de las estructuras, y los pequeños animales del fondo se benefician de los desechos y prospera

El modelo desarrollado por los investigadores en Nature sugiere que estos cambios en el flujo de materia y en la biomasa local podrían reorganizar parte de la red alimentaria en áreas más amplias de lo que se pensaba.

El modelo muestra rutas posibles, no un ecosistema real cuatro años después

Aunque es sorprendente ver tanta actividad bajo el agua, los científicos señalan que hay que ser cuidadosos con estos datos.

Al final, las predicciones a cuatro años no se basan en observar cada rincón del océano las 24 horas del día, sino en simulaciones y modelos de computadora.

Además, no hay dos zonas marinas iguales: la profundidad, las corrientes y la vida marina varían de un lugar a otro.

Por eso, colocar muchas turbinas en el mar no significa que la biodiversidad mejore en todas partes.

Aún hay muchas preguntas sin resolver.

No sabemos cómo reaccionan las bacterias y los microorganismos del fondo marino, que son los responsables de procesar y reciclar los nutrientes del mar.

Descubrir si estas estructuras aumentan realmente la producción biológica del ecosistema o si simplemente concentran organismos que ya estaban en la zona requerirá años de seguimiento.

Se tendrá que comparar el estado del fondo marino antes y después de cada construcción.

Estas estructuras son más que torres de energía limpia.

Son nuevos elementos que cambian el fondo del mar.

Por eso es muy importante ver cómo se comporta el océano y asegurarnos que la energía limpia, realmente esté siendo respetuosa con la naturaleza.

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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