La corporación confirmó que comenzará a trabajar en el proyecto Shirley Basin para la extracción de uranio en Wyoming. En un momento clave para la industria de los minerales críticos y la carrera tecnológica, Ur-Energy cooperará con la soberanía energética nacional al ampliar las alternativas de suministro.
Ur-Energy explora fuentes de energía para abastecer a EE. UU.
En medio de la escalada de violencia en el estrecho de Ormuz, y mientras pequeñas y grandes economías de todo el globo intentan adaptarse al desequilibrio del mercado energético y a la fluctuación de los precios de los combustibles fósiles, las empresas norteamericanas continúan estudiando las posibilidades de explotar otras fuentes dentro del territorio nacional.
A sabiendas de las reservas de minerales críticos con las que cuenta China y la dependencia que los países primer mundistas desarrollaron hacia el gigante asiático, Estados Unidos tiene urgencia de consolidar su cadena de suministro y evidenciar su capacidad de autoabastecimiento.
En línea con los principios tecnocráticos de la era Trump, que fueron plasmados en la agenda Pax Silica, Ur-Energy reabrió sus operaciones en Wyoming para la producción de uranio, materia prima para alimentar el circuito de los reactores nucleares, desarrollar armamento y abastecer a los centros de datos de inteligencia artificial.
«El proyecto Shirley Basin respalda la creciente necesidad de un suministro nacional y seguro de uranio», destacó Matt Gili, director de la plataforma. Asimismo, subrayó la capacidad de la empresa para llevar a cabo proyectos de alto nivel que fortalecen su rol «en el ciclo del combustible nuclear estadounidense».
«Hace dos años, nos comprometimos a desarrollar este proyecto. Hoy, hemos revitalizado con éxito un distrito uranífero de gran importancia histórica, demostrando la ejecución rigurosa de nuestra estrategia», agregó. Cabe destacar que la apertura de funciones tiene lugar después de dos años de preparación de la infraestructura crítica para la explotación de las minas.
El lugar elegido, Shirley Basin, reviste importancia histórica para el sector, luego de que en la década de los 60 fueran descubiertas sus cualidades para la implementación de métodos de bajo impacto ambiental, dejando atrás a la minería a cielo abierto.
El método ISR
A tono con las demandas de la época, que exigen el desarrollo de técnicas de extracción y procesamiento de minerales que sean amigables con el medio ambiente, Ur-Energy implementará la Recuperación In Situ (ISR), método que consiste en inyectar una solución de agua fortificada con oxígeno y bicarbonato en los pozos.
A continuación, la sustancia actúa disolviendo el uranio y convirtiéndolo en material líquido, que posteriormente será extraído hacia la superficie. En la siguiente instancia, el suministro será derivado para su tratamiento en la planta especializada de Lost Creek.
Por el momento, la compañía cuenta con un permiso legal que autoriza la producción de 2 000 000 de libras anuales que podrían incluir producto extraído por firmas ajenas, que demanden las soluciones de Ur-Energy para culminar con su producción.
Con estudios previos, los socios se aseguraron la presencia de 9 100 000 de libras en el territorio, con 2,2 kilos de uranio por cada tonelada de roca (ley media de 0,22%), por lo que cuentan con un importante nivel de certeza del éxito de su labor. En cuanto a su duración estimada, se estima un plazo de nueve años hasta agotar las reservas.
El antecedente de Uranium Energy Corp.
Semanas previas, la marca Uranium Energy confirmó el inicio de su proyecto Burke Hollow en Texas, también dedicado a la recolección de uranio a partir del método ISR. Con una licencia para procesar hasta 4 000 000 de libras por año, la iniciativa fue aplaudida por el secretario del Departamento de Energía, Chris Wright, quien valoró el aporte como fundamental «para el dominio energético estadounidense y nuestra seguridad nacional».
