La crisis del petróleo a nivel mundial, provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, plantea el debate sobre la importancia de apostar por las energías renovables. Desde los sectores ambientalistas destacan que la agenda verde sería de gran utilidad para evitar este tipo de escenarios, un discurso en contra de la postura de la administración de Donald Trump, que ve estas fuentes como una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzos.
Desregulaciones ambientales
La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) lleva adelante una fuerte política de desregulación, que ya se convirtió en una de las piedras angulares del Gobierno actual. En este marco, el departamento a cargo de Lee Zeldin concretó importantes avances en su plan de dominancia energética, el cual consiste en el fomento del uso de combustibles fósiles y el incentivo para la producción petrolífera nacional.
A lo largo del primer año de gobierno, Donald Trump logró derogar varias normativas regulatorias que consideraba negativas para la economía y la seguridad energética nacional. Es el caso de la ley de «constatación de peligro», a la que calificó como «el santo grial del exceso regulatorio en EE. UU.». Según explicó la Casa Blanca, este tipo de medidas generaron importantes pérdidas para el país: US$1,13 billones en costos regulatorios.
En esa misma línea, la administración republicana implementó políticas para erradicar las limitaciones de la actividad petrolífera y fomentar la producción nacional. Gracias a estas medidas, empresas reanudaron sus operaciones y muchas otras se sumaron a producir. Para el Gobierno, esto es algo importante, ya que permite avanzar en dirección a la independencia energética y la dominancia de EE. UU. en estos mercados.
En contra de las energías renovables
El refuerzo en la producción nacional de petróleo es una de las prioridades de la administración de Donald Trump en medio de este complicado contexto internacional. Sin embargo, hay espacios políticos y sociales que señalan esta crisis energética como una señal para avanzar con la transición a las energías renovables, a las que consideran una muy buena opción para alcanzar la independencia externa.
Este domingo, el secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, brindó una entrevista en CNN, donde desmintió que las energías verdes servirían para solucionar la crisis energética. Así también defendió la agenda del presidente republicano, que apunta a la energía nuclear como su principal protagonista. De esta forma, desactiva los argumentos a favor de la transición energética y las califica como un factor negativo para la economía.
«Definitivamente queremos energía de todas partes de donde podamos obtenerla. Estamos impulsando la energía nuclear en la Administración Trump, pero en los últimos 20 años, el mundo gastó 10T en energía verde», explicó el secretario estadounidense. En esa línea, destacó que, pese a estos esfuerzos, este tipo de fuentes no ha llegado al 3% de la energía global. «Solo ha hecho subir los precios», recriminó.
Por otro lado, remarcó la importancia de finalizar con la guerra en Oriente Medio para estabilizar la situación energética tanto en Estados Unidos como en todo el mundo. «El presidente está utilizando todos los medios posibles para obtener influencia sobre el régimen y poner fin a este conflicto. Creo que tendremos un buen desenlace y la región finalmente no sufrirá el terror constante», aseveró.
Avances en la resolución del conflicto
Tras las declaraciones de Chris Wright, el embajador Mike Waltz advirtió que la estrategia de presión aplicada por EE. UU. obtuvo muy buenos resultados. Según explicó, el presidente Trump con el bloque logró desactivar el intento de Irán por «mantener como rehenes las economías de todo el mundo». Esto pone la situación a favor de Estados Unidos, que buscará en Islamabad alcanzar un acuerdo y ponerle fin a este conflicto que generó graves consecuencias en el territorio estadounidense.
