La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó las leyes secundarias para el senado que serán enviadas al Congreso de la Unión con el objetivo de reforzar la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex). Estas iniciativas buscan revertir la reforma energética de 2013, impulsada durante el mandato de Enrique Peña Nieto, la cual prometía aumentar la producción y reducir el endeudamiento.
En conferencia de prensa, Sheinbaum subrayó que, tras la implementación de la reforma, Pemex terminó con una deuda mayor al doble de lo previsto, mientras que la producción petrolera disminuyó en lugar de aumentar. «Comisión Federal de Electricidad dejó de producir electricidad hasta convertirse en el 15 por ciento del mercado eléctrico y de toda la generación”, dijo la mandataria.
En el sector eléctrico, la CFE perdió participación en la generación de electricidad, representando apenas el 15% del mercado. Por ello, el gobierno federal plantea modificaciones que permitan devolverle un papel protagónico a ambas empresas estatales.
Los principales cambios y beneficios que se esperan
Durante la presentación de la propuesta, Luz Elena González, titular de la Secretaría de Energía, explicó el impacto que estas reformas tendrían en el sector energético y en la ciudadanía. En primer lugar, la reforma aprobada en octubre de 2024 estableció que tanto Pemex como CFE sean consideradas «empresas públicas del Estado», evitando que sean catalogadas como monopolios.
Además, el gobierno tiene previsto invertir 23 mil 400 millones de pesos en infraestructura energética (los empresarios apoyan a Sheinbaum, entérate del motivo). De este monto, 12 mil 300 millones de pesos se destinarán a la generación eléctrica, 7 mil 500 millones a la red de interconexión y 3 mil 600 millones a distribución, incluyendo subestaciones, transformadores y equipos alimentadores.
Entre los beneficios contemplados, la CFE asumirá el papel de garante en la continuidad y confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). También se mantendrá el compromiso de que las tarifas eléctricas no aumenten por encima de la inflación, se definirá con mayor claridad la participación del sector privado y se simplificarán los trámites de inversión en el sector energético.
Estas medidas son clave para Pemex y la transición energética
Por el lado de Pemex, la propuesta contempla la implementación de nuevas tecnologías para la exploración de yacimientos petroleros. Asimismo, se abrirá la posibilidad de realizar inversiones en proyectos de energía limpia, ya sea de forma independiente o en asociación con el sector privado. Estas medidas buscan garantizar el equilibrio entre la explotación de hidrocarburos y la transición hacia energías más sustentables.
Otro punto fundamental es la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE), que tendrá entre sus funciones la supervisión de la cadena logística de gas natural y petrolíferos, la asistencia técnica a la Secretaría de Energía, el monitoreo de tarifas y la vigilancia del mercado eléctrico mayorista.
Esta entidad buscará mejorar la regulación y optimizar la planeación en el sector energético. Además, la reforma establece que Pemex podrá realizar contratos de desarrollo mixto con empresas privadas para complementar su financiamiento, asegurando así la estabilidad financiera y operativa de la empresa.
Reestructuración explicada desde el marco normativo: leyes secundarias
El paquete de leyes secundarias enviado al Senado incluye modificaciones en la Ley de Pemex, la Ley de CFE, la Ley de Planeación y Transición Energética, la Ley del Sector Eléctrico, la Ley de Hidrocarburos y la Ley de la Comisión Nacional de Energía. También se armonizan otras cinco leyes para consolidar un sector energético confiable, eficiente y alineado con la soberanía nacional.
Uno de los cambios más relevantes es la reincorporación del litio como un recurso estratégico bajo control exclusivo del Estado, impidiendo su concesión a empresas privadas (el dilema de buscar la energía más temida). Asimismo, se establece que las actividades de CFE y Pemex no serán consideradas monopolios, permitiéndoles operar en condiciones equitativas dentro del mercado energético.
Por otro lado, se establece la prevalencia de la CFE en la generación eléctrica y se prohíbe el lucro en la prestación de servicios esenciales. También se refuerza la planeación del sector energético bajo la rectoría de la Secretaría de Energía, garantizando la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
