En un tema clave para el país, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, descartó la posibilidad de que Estados Unidos realice una intervención militar en el país, a pesar de las acciones recientes en la frontera norte. La mandataria enfatizó la importancia de preservar la soberanía nacional y la autonomía de los territorios.
Sheinbaum destacó la relevancia de la relación entre congresistas de ambos países, quienes unieron fuerzas para rechazar medidas antimigrantes y de carácter militar impulsadas por el expresidente Donald Trump. En este contexto, celebró que legisladores de mexicanos y estadounidenses firmaran una declaración conjunta en la que expresaron su oposición a cualquier intervención militar estadounidense en suelo mexicano.
«Qué bueno que haya esta relación bilateral por el bien de ambos países y de nuestros pueblos. Entonces me parece muy bien que haya esta relación bilateral», declaró la presidenta. Y agregó: «Yo no veo una intervención, la verdad, pero también está bien que se manifiesten los congresistas a este respecto, que es muy importante, la defensa de la soberanía o de las soberanías».
Estados Unidos y la designación de organizaciones terroristas
En el ámbito internacional, el debate sobre la clasificación de ciertos grupos criminales como organizaciones terroristas toma fuerza, ya que el mandatario Trump (entérate sobre la amenaza del aumento de los aranceles) impulsó la idea de incluir a los cárteles mexicanos del narcotráfico y al Tren de Aragua dentro de la lista de organizaciones terroristas extranjeras de EE.UU.
En ese sentido, el estadounidense argumentó que estas agrupaciones serían una amenaza, casi que de igual manera a la de los grupos extremistas internacionales. Esta propuesta también busca aplicar la misma calificación a la Mara Salvatrucha (MS-13), una pandilla con origen en Los Ángeles en la década de 1980 y fuerte presencia en América Latina.
Por otro lado, esta medida fue rechazada por el gobierno mexicano, que considera que afectaría la cooperación bilateral en materia de seguridad. La designación de estas organizaciones como terroristas permitiría a EE.UU. implementar sanciones más estrictas y ampliar sus mecanismos de persecución internacional.
La declaración de los cárteles y el Tren de Aragua como organizaciones terroristas
El expresidente Donald Trump ha promovido una política de calificación de grupos del crimen organizado como organizaciones terroristas. «Es algo que la gente ha pedido durante años», afirmó al firmar una de las numerosas órdenes ejecutivas en su primer día de mandato. Según él, aunque México podría oponerse, considera que esta medida es necesaria.
Trump también incluyó al Tren de Aragua, una banda originada en una cárcel de Venezuela y con presencia en varios países de América Latina, y a la Mara Salvatrucha (MS-13), la pandilla surgida en Los Ángeles en los años 80 y expandida tras la deportación de muchos de sus miembros a El Salvador.
Esta medida plantea interrogantes sobre su efectividad en la lucha contra estas organizaciones y las razones por las que el país centroamericano se opone firmemente a ella. Además, surgen dudas sobre cómo impactará en las relaciones bilaterales y en la cooperación en materia de seguridad.
¿Qué implica esta designación y por qué ahora?
Desde 1996, una ley en Estados Unidos permite la creación de una lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés), administrada por el Departamento de Estado. Actualmente, esta lista incluye 75 entidades, entre ellas Al Qaeda, Estado Islámico, Hamás, las FARC y el ELN en Colombia, y Sendero Luminoso en Perú.
Para que un grupo sea catalogado como terrorista, debe cumplir tres criterios: ser una organización extranjera, estar involucrado en actos de terrorismo o tener intención de cometerlos, y representar una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos o para sus intereses en el extranjero.
La idea de incluir a los cárteles mexicanos y al Tren de Aragua en esta lista ha ganado tracción en los últimos años, en especial con el aumento de muertes por fentanilo, una droga traficada por estas organizaciones. Aunque los cárteles no encajan en la definición tradicional de terrorismo, la presión política llevó a que esta propuesta resurja.
