Hasta mirar carreras callejeras ilegales podría costarte miles de dólares en EE. UU
Lo que durante años muchos veían como una mezcla de adrenalina, música y maniobras peligrosas en medio de las calles, hoy se ha convertido en una preocupación real para las autoridades por el aumento de accidentes, violencia y daños públicos.
Y el cambio más impactante no afecta solamente a los conductores.
La gran pregunta es inevitable: ¿qué son exactamente los “street takeovers” y por qué en algunas ciudades hasta los espectadores podrían terminar pagando multas de miles de dólares?
Qué son los “street takeovers” y por qué se volvieron tan peligrosos
Seguramente has visto videos en redes sociales de grupos de autos bloqueando avenidas enteras para hacer trompos y quemar llantas en medio de una multitud.
Estos eventos, conocidos como street takeovers, pueden parecer pura adrenalina, pero la realidad detrás de las cámaras es menos alentadora.
Muchas veces, lo que empieza como una «exhibición» termina en tragedias: choques graves, atropellos, peleas que pueden incluir hasta disparos, y destrucción de propiedad pública.
Y eso ya comenzó a generar consecuencias importantes en distintas ciudades del país.
En lugares como Maryland, varios incidentes relacionados con estos eventos terminaron con personas heridas e incluso muertes después de que algunos conductores perdieran el control de los vehículos.
Pero esto ahora empieza a cambiar.
Las autoridades ahora buscan darle más herramientas a la policía, que hasta hace poco solo podía actuar contra los conductores.
Maryland y Nueva York endurecen las sanciones
Lo que más ha sorprendido de estas nuevas reglas es que ahora el conductor no es el único que está en la mira.
Por ejemplo, en el condado de Prince George, en Maryland las autoridades aprobaron sanciones mucho más duras contra participantes y personas vinculadas a estos eventos ilegales.
Y ahí aparece el punto que más debate ha generado.
En algunos casos, quienes permanezcan participando activamente como espectadores podrían enfrentar multas importantes, de alrededor de 1000 dólares, o incluso sanciones penales relacionadas con reuniones ilegales y bloqueos de calles.
Incluso se contempla una pena de hasta dos meses de cárcel para los asistentes, ya que el solo hecho de estar ahí presente ayuda a que estas actividades peligrosas sigan ocurriendo.
Las autoridades argumentan que sin público, estos eventos pierden gran parte de su impacto y difusión en redes sociales.
Mientras tanto, en New York también comenzaron a impulsarse propuestas más severas.
El senador Joseph P. Addabbo, Jr. ha presentado propuestas ante The New York State Senate para que los castigos sean mucho más severos.
En Nueva York, no solo quieren meter a la cárcel a los responsables, sino que también buscaría ampliar la capacidad para incautar vehículos involucrados.
Además, la propuesta daría a los jueces mayor libertad para fijar fianzas altas a los reincidentes, y evitar que se repitan los mismos hechos tras salir de la cárcel.
Y varias ciudades ya comenzaron a aplicar controles mucho más agresivos.
La ciudad donde las multas pueden llegar a US$2000
Una ciudad que ha tomado medidas muy serias es East Haven.
Después de que algunos participantes dañaron patrullas con extintores y lanzaron fuegos artificiales a los policías, el alcalde Joseph Carfora firmó una nueva ley.
En East Haven, si participas en bloqueos ilegales de calles, puedes recibir una multa de hasta US$2000.
Estas son las razones principales por las que esta medida es positiva para la comunidad:
- Calles más seguras: Al evitar estos bloqueos, se reducen las muertes de personas inocentes que quedan atrapadas en ellos.
- Protección del dinero público: estos eventos significan menos daños a semáforos, señales de tráfico y patrullas.
- Tranquilidad en los vecindarios: Se acabaron las noches de ruido y el miedo de las familias a salir de casa cuando estos grupos toman la zona.
La idea es que no solo se persiga al conductor, sino que también se haga responsable a quien participa de estos eventos aunque sea observando. El objetivo es que nuestras calles vuelvan a ser un lugar seguro para caminar y no una pista de carreras clandestina.
