Las leyes de tránsito no dejan de cambiar y, en ocasiones, los conductores descubren las nuevas reglas cuando ya están en vigor.
Algunos estados han endurecido las sanciones por exceso de velocidad, otros estudian limitadores electrónicos y varios han ampliado las restricciones sobre el uso del teléfono al volante.
Pero una nueva propuesta va un paso más allá y pone el foco sobre una tecnología que hasta hace pocos años parecía sacada de una película.
La pregunta que empieza a surgir es sencilla: ¿qué ocurre cuando la distracción no está en las manos, sino delante de los ojos?
Las nuevas normas de tránsito cada vez sorprenden más a los conductores
Moverse entre distintos estados puede ser una experiencia complicada para muchos conductores.
Lo que está permitido en una carretera puede ser motivo de sanción unos kilómetros más adelante.
Por eso, las normas relacionadas con la conducción distraída han ido cambiando a medida que aparecen nuevas tecnologías.
Primero fueron los teléfonos celulares. Después llegaron las tabletas y las pantallas integradas en los vehículos.
Ahora, el debate empieza a trasladarse a otros dispositivos que prometen mantener a las personas conectadas incluso mientras manejan.
Y precisamente ahí aparece una de las discusiones más curiosas de los últimos años.
Unas gafas inteligentes podrían convertirse en un problema al volante
La situación es fácil de imaginar.
Un conductor lleva puestas unas gafas inteligentes. No tiene el teléfono en la mano ni está escribiendo mensajes.
Sin embargo, delante de sus ojos aparecen indicaciones del GPS, notificaciones o incluso llamadas y videos.
Eso es precisamente lo que preocupa a algunos legisladores.
La intención es adaptar unas leyes que originalmente fueron pensadas para celulares y tabletas, pero que ahora deben enfrentarse a dispositivos mucho más sofisticados.
Si las nuevas reglas entran en vigor, utilizar este tipo de gafas mientras se conduce podría considerarse una forma de conducción distraída.
Las sanciones para quienes reincidan podrían alcanzar los 150 dólares.
Y, a diferencia de los teléfonos tradicionales, la propuesta no contempla excepciones para estos dispositivos.
La idea ha abierto un debate que enfrenta dos visiones distintas: quienes consideran que estas tecnologías representan un riesgo y quienes creen que las leyes van por detrás de la innovación.
Illinois podría convertirse en el primero y abrir la puerta a otros estados
La propuesta ya fue aprobada por la Illinois General Assembly y ahora espera la decisión final del gobernador.
La preocupación de las autoridades se centra en las funciones que ofrecen estos dispositivos.
Las gafas inteligentes pueden mostrar información, grabar video y responder a órdenes de voz. Todo ello sin necesidad de utilizar las manos.
Sin embargo, los expertos en seguridad vial temen que las distracciones no sean únicamente manuales.
También pueden ser visuales y cognitivas.
Es decir, una persona puede tener las manos en el volante y seguir prestando atención a algo diferente de la carretera.
Por ahora, Illinois podría convertirse en el primer estado en establecer una prohibición específica para esta tecnología.
Y eso hace que otros estados observen con atención lo que ocurra.
Los dispositivos portátiles siguen evolucionando y cada año aparecen nuevas herramientas capaces de mostrar información directamente frente a los ojos.
La cuestión es si las leyes de tránsito podrán avanzar al mismo ritmo.
Porque si Illinois termina aprobando esta medida, el debate sobre las gafas inteligentes al volante probablemente dejará de ser un asunto local y podría extenderse a otras partes del país.
