Hay respuestas que deberían incrementar el monto de las multas.
En las carreteras, la policía escucha muchas historias. Excusas de todo tipo y color con tal de evitar una obvia penalización por parte de los agentes de tránsito.
Pero lo que ocurrió recientemente en Bonita Springs dejó a los oficiales completamente desconcertados. ¿Qué sucedió y por qué fue tan grave?
Cómo empezó esta polémica historia
Todo sucedió en la madrugada, cerca de la una de la mañana. Un viaje tranquilo se convirtió en algo parecido a una película de acción.
Un deportivo rojo cruzó la autopista US 41 a una velocidad que los testigos describieron como la de un proyectil. Cuando los agentes de la policía activaron sus radares, no podían creer la cifra que apareció en la pantalla: el auto iba a 123 millas por hora (casi 200 km/h).
Para que nos hagamos una idea del peligro, en ese lugar, el límite de velocidad es de 50 mph. Entonces, el auto iba a más del doble de lo permitido.
La policía detuvo el auto rápidamente. Al principio, parecía que sería solo una multa por exceso de velocidad. Pero cuando se acercaron al auto, las cosas se complicaron.
La conductora, Siria López, de 25 años, parecía confundida y no estaba en condiciones de manejar. Le hicieron la prueba de alcoholemia y el resultado fue 0.23. Esto significa que tenía casi el triple de alcohol permitido para conducir.
Entre risas nerviosas que no encajaban con la gravedad del momento y una actitud que los oficiales definieron como de «facultades muy mermadas», la mujer intentó defenderse.
Estaba a punto de soltar una justificación tan increíble que dejaría a los policías sin palabras y que no tardaría en recorrer las redes sociales.
El pasado que el coche no podía ocultar
Incluso antes de que la joven intentara explicar lo que había pasado, los oficiales ya tenían una sensación de que algo no estaba bien con ese coche. Era como si ya hubieran visto ese vehículo antes.
Sucede que el Toyota Supra rojo ya estaba en los registros de la policía, pero no por la joven, sino por el hombre que iba sentado en el asiento del pasajero.
Esa vez, el dueño del auto recibió una multa por conducir a 109 millas por hora. Parece que el vehículo atrae problemas legales, o quizás sus ocupantes piensan que la autopista es una pista de carreras.
Pero a pesar de los antecedentes del coche y del peligro de conducir ebria, nuestra vecina de Florida, Siria López tenía una razón muy particular para pisar el acelerador a fondo.
La respuesta que la policía no esperaba
Cuando el oficial le preguntó directamente por qué conducía a una velocidad que dobla el límite legal ella no buscó una excusa médica ni mecánica.
Dijo la frase que dejó mudos a los agentes: «Sinceramente, es solo porque él tiene un Supra, y pensé que no pasaba nada, que podíamos ir rápido y todo eso».
Para la conductora, el simple hecho de estar al volante de un coche deportivo de alto rendimiento le daba, de alguna manera, permiso para ignorar las leyes de tránsito y la seguridad de los demás.
Como era de esperar, la «lógica» del coche rápido no convenció a la policía. Siria López terminó arrestada con cargos de conducción bajo los efectos del alcohol, exceso de velocidad, conducción temeraria y hasta multas por tener el escape modificado.
Tuvo que pagar 3500 dólares para salir de la cárcel, pero aprendió una lección importante: no importa cuán rápido sea el coche, si se inclumplen las leyes, siempre habrá consecuencias.
Este caso hizo que la gente volviera a hablar sobre si los coches deportivos hacen que la gente conduzca de manera imprudente o si es solo que algunos conductores no son responsables.
Al final, un coche como el Supra es muy bueno, pero en manos del conductor inapropiado y que ha bebido alcohol, se convierte en un arma muy peligrosa.
