La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ha dado un paso contundente en cuanto a la mejora de la gestión de los recursos económicos cuyo objetivo es la seguridad vial de los Estados Unidos. Mediante la nueva regulación, la agencia federal ha dado un paso hacia la formalización de un nuevo reglamento que elimina una de las barreras administrativas que ralentizaban la implementación de los programas de subsidios estatales. Esta medida forma parte del esfuerzo orientado a simplificar la burocracia institucional y acelerar el despliegue de respuestas concretas en las autopistas.
Reducción del papeleo y optimización del tiempo operativo
La modificación normativa y administrativa es una respuesta directa a una de las quejas más reiteradas por parte de las oficinas de transporte locales referidas al gran volumen de informes que deben presentar para justificar el uso de los fondos federales. La eliminación de este inconveniente administrativo permitirá a las agencias estatales de transporte destinar menos horas a la elaboración y envío de los informes administrativos. El personal técnico podrá deducir sus capacidades operativas en favor de actividades de prevención, mantenimiento y control directo de los corredores viales.
Menos tiempo frente a una hoja de formulario es igual a más tiempo de presencia institucional en las calles y carreteras para hacer frente a las principales causas de accidentes de tráfico. Las autoridades de la NHTSA insistieron en que la única medida válida de una política en el ámbito de la seguridad vial es la señalada en cuanto a vidas salvadas y no en la cantidad de informes acumulados en los cajones de las oficinas gubernamentales. La eliminación de los trámites financieros aporta a los condados los elementos logísticos para dar respuesta rápidamente a cualquier emergencia en el ámbito de la infraestructura.
Fomento de la participación pública y el compromiso comunitario
Un aspecto medular de la nueva regla de seguridad vial emitida por la agencia federal es la prioridad otorgada al compromiso directo con los ciudadanos en el diseño de las estrategias de tránsito de cada región. El marco regulatorio prevé unos lineamientos bastante nítidos, que permiten a los estados intercalar las opiniones, inquietudes y necesidades de las comunidades de una manera bastante más fluida y cercana.
Al eliminar los obstáculos como dificultades procedimentales, las instituciones que implementan el nuevo marco regulatorio pueden abrir espacios de diálogo cara a cara con las personas y las poblaciones rurales y urbanas para identificar adecuadamente los puntos conflictivos donde hay siniestralidad.
De este modo, el hacerlo socialmente permite generar estrategias de prevención de las siniestralidades mucho más consistentes, mucho más claras y más adaptadas a las rutinas diarias de los automovilistas y de la gente que anda caminando por las calles. El nuevo rediseño de las pautas de la federal implica incentivar las inversiones en señalización, en control del exceso de velocidad y en campañas de sensibilización no desde los escritorios, sino de una manera concertada entre la agencia y los actores locales. Al simplificar los mecanismos comunitarios de validación, la agencia ofrece una plataforma que ha de favorecer la confianza y la cooperación entre instituciones.
Procedimientos uniformes para un mejor empleo de los recursos en seguridad vial
El sujetar y condicionar las reglas de juego bajo un esquema de procedimientos homogéneos se conforma en el tercer eje de esta profunda reforma administrativa federal. Como resultado de la supervisión reguladora, la NHTSA ha conseguido la adopción de criterios de elegibilidad y supervisión de cuentas en la ejecución de los programas de subvenciones en beneficio de la seguridad en carreteras, sin que cada jurisdicción deba sortear interpretaciones variadas o contradictorias de las normas. Esta unificación de la normativa entrega a las tesorerías estatales una gran previsibilidad que les permite efectuar una planificación financiera a largo plazo.
